sábado, 29 de octubre de 2011

EL CUAJO DE RAJOY

Califica usted, don Mariano, al presidente del Gobierno de no tener cuajo en las negociaciones de Bruselas. Sinceramente he de confesarle que no acabo de entenderle.

El diccionario de la RAE define en su sexta acepción el término 'cuajo' como "calma", "pachorra", en un sentido figurativo y familiar de esta palabra.

Aceptando el significado que acabo de citar, don Mariano, pienso que sí, que hay que tener 'cuajo' para soportar demasiados desmanes que cotidianamente están sucediendo. Usted, don Mariano, si que tiene cuajo, y más que nadie de los personajes públicos.


Preside usted un partido, el PP, que transpira ¿supuesta? corrupción por cada uno de sus poros. Corrupción inmersa en la península ibérica de norte a sur, de este a oeste, y que dando saltitos reaparece en las islas. Nunca, desde que la muerte del sanguinario lo permitió, se ha conseguido lograr tanta corruptela y de tan distinta naturaleza -con el money como ingrediente común- que solo cabe pensar que para tolerar tal desmadre hay que tener un cuajo de tamaño y calidad impensables.

Es imposible enumerar los distintos tipos de perversión que metastásicamente anegan este partido que usted, con tan elevada dosis de cuajo, preside. Ahora, muy cercanas ya las elecciones generales, manifiesta usted, don Mariano, un enorme cuajo para poder desempeñar tan ejemplarmente ese papel teatral de 'hombre centrado'. No debe olvidar aquel repertorio de injurias lanzadas contra el todavía presidente del Gobierno y que fue compilado y reconocido como el "Insultario de Rajoy". Usted que ahora se manifiesta tan educadito y centradito. Y es que el cuajo da para mucho.

Tampoco es para ignorar aquellos desmanes que devinieron en el llamado "Caso Naseiro". Ni las desconcertantes aventuras de aquellos Tamayo y Sáez que catapultaron a doña Esperanza de manera un tanto extraña a la presidencia de la Comunidad de Madrid, allá por 2003.

No es usted desconocedor tampoco de los avatares de un tal Zaplana, llegado a alcalde de Benidorm gracias también a una tránsfuga, y reconvertido casi de inmediato en presidente de la Generalitat Valenciana, donde campó a sus anchas. De él proceden obras faraónicas de nulo rendimiento a las arcas públicas, más bien todo lo contrario.

Los Calvitos y Gürtel
Le sucedió un amigo del alma suyo, Camps. Y tampoco el pobre se libró de magalomanías y ayudas benefactoras a amiguitos del alma, a los que dijo querer un huevo. Aparte de dejar un inmensísimo agujero económico por su nefasta labor, es su anteriormente queridísimo Paco un personaje imputado por la Justicia por su presumible relación con la famosa trama Gürtel, que ha salpicado a demasiados de su partido, don Mariano.

Este País Valenciano, don Mariano, es generoso en tropelías. Si miramos al norte, nos topamos con la provincia de Castellón y el afortunadísimo en los cantes de los niños de San Ildefonso. Personaje que ha hecho saltar a siete jueces de Nules, que ha logrado que varias de sus presuntas fechorías con los caudales públicos hayan prescrito, aunque todavía le queda leña para mantener la hoguera. La Diputación que él presidió ha firmado ahora el asunto de un campo de tiro por la simpleza de 60.000 euretes a construir en un pueblo de 60 habitantes, Higueras, en un escarpado y difícil lugar de la sierra d'Espadà. Y no podemos olvidar el aeropuerto sin aviones.

Si la vista se dirige hacia el sur nos encontramos con las tierras de Alicante. Por allí aparecen nombres como los de Joaquín Ripoll, Sonia Castedo,  la alcaldesa de la capital con su familia adjunta,  el gran constructor, Enrique Ortiz y toda una conocida trama Brugal que huele peor que las basuras que están detrás.

Ahora en Valencia promete el caso Emarsa. El juez ha tirado de la madeja y ya se verá quiénes se hallan detrás de tantísimo dinero afanado.

Su relación impecable, al parecer, con el sr. Trillo también es prueba de su cuajo, don Mariano, porque el asuntillo del Yak-42 es de aúpa.


Los Calvitos y los hilillos de corrupción
Usted mismo, don Mariano, en su afán de poner paz en asuntos desagradables tuvo que echar una mano a su entonces compañero de partido -ocupado en la tan imprescindible tarea de la caza- y tildó de hilillos de plastilina aquél simplón chapapote que arruinó las tierras gallegas.

Usted, don Mariano, fiel servidor del de las Azores, que a dedo  le transmitió su herencia, se  muestra inmensamente generoso y comprensivo con las bellaquerías de este amigo de Berlusconi y Bush que en sus periplos por el mundo mundial tan generosamente habla de la madre patria.

Usted, don Mariano, necesita de mucho cuajo para escuchar y asentir tantas calumnias  sobre la realidad de España así como los insultos contra los andaluces a los que tan aficionada es la señora del jaguar.

Es necesario un exceso de cuajo para haberse negado a colaborar con el Gobierno durante estos años, incluso en temas de Estado, y ahora atreverse a exigir la colaboración de todos para intentar cumplir aunque sea un poquito las promesas con que ha engatusado a la ciudadanía.

Cumpla usted solo y sus compinches, que quizá también tienen cuajo, lo que viene afirmando desde hace cuatro años. Usted sacará a los españoles de la crisis en que Zapatero nos metió. Usted va a crear 3.500.000 puestos de trabajo, como su lacayo Pons adelantó. Usted no va a recortar absolutamente nada que tenga que ver con los asuntos sociales. Usted no va a implantar copago sanitario, ni va a privatizar la enseñanza -eso lo deja para Aguirre-, ni restringirá las ayudas a la Dependencia -eso es cosa de Cospedal-, ni va a bajar el salario a los funcionarios, ni mantendrá congeladas las pensiones, más bien va a subirlas al nivel millonario de los señores de las Cajas.

El 20-N ya está ahí. Las encuestas lo encumbran a la Moncloa. De antemano le damos las gracias, don Mariano. Es usted un hombre con mucho cuajo.

lunes, 24 de octubre de 2011

HABLANDO DE IDIOTAS...

Un tal Pons -González para más señas- con tal de alcanzar el predicamento que ansía ante don Mariano llega a una situación de tal grosería y mala educación que se define a sí mismo cuando llama idiotas a todos los potenciales votantes del Partido Socialista en los próximos comicios del 20-N. Y lo hace en Valencia, tierra donde la corruptela de los mandatarios del PP hiede hasta el extremo de anular los aromas de sus huertas.

Esteban también es valenciano para vergüenza de demasiados. Se las da de centrado -lo mismito a lo que ahora juega su jefe- y de simpático. No cesa de demostrar que no es ni una cosa ni la otra. Es la voz de su amo.

Si don Mariano no fuera como él y como los de su calaña, ante tal metedura de pata lo agarraría de las orejas hasta que aprendiera que determinadas cosas no pueden hacerse: hieren la sensibilidad de la ciudadanía. Y con esas cosas no se puede jugar nunca, pero menos en época de confrontación política ante unas inminentes elecciones generales en las que nos jugamos demasiado.

Lo que sucede es que con el fin de ETA están muy nerviosetes estos del PP. ETA ha claudicado bajo un Gobierno Socialista. La ira y la bilis es incontenible. Pienso en el pobre Aznar. Podrá ganar mucho dinero con sus conferencias y asesorías a los Murdoch & company, pero su mayor codicia  -el fin de la banda armada- la ha protagonizado un socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de la inteligencia del ahora candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es que hay cosas que el dinero no puede comprar. La parca nos iguala a todos, a ricos y pobres. Es la gran justa, aunque imparte equidad demasiado tarde.

La necedad es un lastre que pesa demasiado a algunos listillos de pacotilla. Andan excesivamente desasosegados por si acaso las encuestas no acaban de cumplir lo que hasta el presente pronostican. Está habiendo cambios. Y no son los cambios que el PP promete, que se resumen brevemente: aumentar las diferencias entre los ricos y los que no lo son. Restar los pocos derechos sociales de que pueden disfrutar los más débiles es su verdadero objetivo. Privatizar lo esencial de la vida, la sanidad, la educación y la atención a los dependientes. De esta forma los nuevos dueños, los empresarios, incrementarán sus bolsillos a costa de aquellos que no puedan pagar por la atención que les es necesaria y de justicia y cuyos orígenes arrancan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948.

Con las perspectivas que el PP ofrece -y que ya están en práctica en las Autonomías dirigidas por esta formación política, destacando Madrid y Castilla La Mancha- los que menos tienen dejarán de tener ese 'menos' que quizá se convierta en 'nada'. La arbitrariedad sustituirá a la justicia. El despotismo, a la razón. El insulto, a la palabra. Y así hasta que la marcha atrás nos descoloque en la barbarie.
En el País Valenciano se está sufriendo demasiado para que ahora se tilde de idiotas a aquellos que deseen seguir confiando en el PSOE. El entramado de la Gürtel. Los exabruptos de Fabra en Castellón con un aeropuerto fantasma, pero pagado con dinero auténtico, y con unas ¿prescripciones? incomprensibles de (presuntos) delitos contra el dinero de todos. Un Alicante preñado de excrementos que ven premiadas sus acciones (presuntamente) delictivas. Un caso Emarsa que clama por la burla desvergonzada a la ciudadanía... 

El 15-M ha mostrado sus razones con la palabra, sin violencia. Pero la respuesta sí ha sido violenta. El 15-O manifestó su desengaño e indignación en el mundo entero. La fuerza bruta también disfrutó en algunos lugares hasta llegar, incluso, a la muerte. Y solo se pedía lo justo. No se puede injuriar, despreciar, apalear a aquellos que exigen los derechos correspondientes y denuncian la corrupción, la mentira y el robo. La paciencia tiene un límite. Con las respuestas agresivas se está provocando una muy seria reacción.

Por ello, y por tantísimas cosas más, señor Pons, pida perdón por sus desafortunadas ofensas. Injuriar está contemplado en el Código Penal (art. 617 y ss). A ustedes les sale gratis todo. Y ya está bien. Recupere la dignidad, si algo de ella le queda. Deje el cinismo para otros destinatarios; eso de la humildad del PP es para...

sábado, 22 de octubre de 2011

GRACIAS, PRESIDENTE

El "bobo solemne", -uno de los apelativos más graciosillos que el ahora centrado Mariano Rajoy ha ido dedicando al Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero,- ha sabido gestionar muy hábilmente la extenuación de ETA. Tuvo la habilidad de nombrar ministro de Interior al ahora candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, hombre de gran capacidad y amplia inteligencia y valentía en todo aquello que emprende.

Todavía en la oposición, impulsó Zapatero el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, para mofa de los populares. Nadie puede olvidar las zafias críticas de ese Aznar siempre resentido y 'excelente embajador de las bondades de España'. Tras siete años de gobierno socialista, y a pesar de las constantes insidias  de una oposición ansiosa tan solo en reprochar cualquier acción gubernamental y nunca presta a ayudar ni tan siquiera en temas de Estado, la banda terrorista ETA ha anunciado el cese definitivo de sus asesinatos.

Lo ha hecho un 20-O, justo a un mes de las elecciones generales. El mismo día que los libios acabaron con la vida de su sangriento dictador, Muamar el Gadafi, y a los tres días de la Conferencia de Paz celebrada en San Sebastián y tan reprobada por la derecha y sus medios más cavernícolas.

José Luis Rodríguez Zapatero realizó una declaración institucional impecable. Sin orgullo de ganador. Compartiendo con digna humildad el éxito del fin  del terror con todos aquellos que han estado ahí aportando su tiempo, su dedicación y sus ganas para que ETA dejase de matar. Ha dado las gracias a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, a la judicatura, a los diferentes ministros de interior y a todos los presidentes de la democracia que pusieron su empeño en intentar acabar con los asesinos; igualmente ha manifestado su reconocimiento a la importante colaboración de Francia, y en especial al presidente Sarkozy. Y ha tenido, como no podía ser de otra manera, unas conmovidas palabras para las víctimas. Estas son el lado amargo y siempre inolvidable de todo lo positivo que ahora se puede celebrar.

Rajoy fue asesorado para pronunciar las palabras que contribuyen a mantener su imagen de hombre de estado, prudente y centrado. Manifestó públicamente que el fin de la lucha armada de ETA "se ha producido sin ningún tipo de concesión política". La caverna mediática ya ha avisado de que esta declaración es solo pura estrategia electoral. De hecho, en nada se parecen a las estridencias de otros mandatarios del PP. Ha afirmado Aguirre que los comunicados  de ETA tienen "credibilidad cero", bien que Mayor Oreja haya afirmado reiteradamente que "ETA no miente", aunque ahora se desmiente a sí mismo y dice mezquinamente que el manifiesto de la banda terrorista es la "culminación de un proyecto negociado entre ETA y el Gobierno". Más lejos va Carlos Iturgáiz cuando declara que es este "el precio que paga ETA al Gobierno por la negociación" e insinúa que la banda terrorista trata de favorecer electoralmente a Rubalcaba y al PSOE.

Y no olvidemos que el de la foto de las Azores y amigo de Bush y de Berlusconi, Aznar, en la Convención de Málaga, se despachó a gusto al vomitar enfurecidamente contra la política antiterrorista del Gobierno y aseverar que este andaba suplicando el anuncio del fin de ETA.

A toda esta pandilla de indeseables derechones ultras hasta las orejas y a sus medios afines no piensa Rajoy desautorizarlos. Y es que Rajoy comparte todas y cada una de estas infamias, pero ahora, hasta el 20-N, le toca interpretar el papel de hombre centrado y moderado.



Forges y la jerarquía
 Tras la declaración de ETA, por si acaso la ciudadanía se da cuenta de quién ha dicho verdad y quién miente constantemente han salido de inmediato al quite los jerarcas católicos con sus interesadas palabras, tan negras como las sotanas que cubren sus bien alimentadas tripas, para orientar el voto del 20-N: que no se vote a los partidos del divorcio, el aborto y el matrimonio homosexual.

De Zapatero podrán no gustar muchas cosas, pero a educado y noble no le ganan estos profesionales de la grosería y de la mentira. El éxito contra ETA se lo debemos a Zapatero y a Rubalcaba, a su habilidad negociadora, a su no doblar jamás la rodilla ante el terrorismo, al que nunca se les ocurrió llamar Movimiento Nacional de Liberación Vasco ni cayeron en la debilidad de acercar presos a Euskadi, como un señor Mayor sí hizo. 

Nadie de estos ha dado las merecidas gracias a José Luis Rodríguez Zapatero. Y se las merece de verdad. Por ello y por otras muchas cosas, ¡gracias, Presidente!

domingo, 9 de octubre de 2011

CANSANCIO Y ABURRIMIENTO EN LA PRECAMPAÑA

La situación actual está llevándonos al hartazgo. Nada tenemos que ver con ninguno de los partidos en liza, PP y PSOE. Y al restringir el panorama electoral a los dos partidos mayoritarios es porque más que nunca estas elecciones generales van a centrarse en un claro bipartidismo, al margen de nuestras preferencias al respecto.


Por una parte el Presidente Zapatero parece haberse convertido en Dr. Jekyll y Mr. Hyde.  Y ya no solo por la enorme diferencia entre la forma de actuar del Presidente en su primer mandato respecto a este este último. Sabemos que Zapatero ha ejercido desde siempre de manera excesivamente personal. Pero sus ejecuciones desde su confesión de la crisis financiera en 2010 han ido en contra del ideario socialista y contra el programa presentado.

Sin embargo, lo más extraño son sus procedimientos en estos últimos momentos. Consulta-transmite a Rajoy decisiones sin haber contado previamente con 'su' candidato, Pérez Rubalcaba. La última es su decisión acerca de la base de Rota. Evidentemente Zapatero ha contrariado a su electorado natural y a muchísima militancia socialista, porque estas políticas practicadas al final de su mandato son contrarias a un ideario de izquierdas. Ningún favor está proporcionando a Rubalcaba, todo lo contrario. Las encuestas siguen otorgando una amplísima mayoría al PP. Incluso Durán Lleida y Artur Mas están muy intranquilos por si el PP obtiene la mayoría absoluta, pues en ese caso CiU dejaría de ser necesario para determinados pactos.

Por otro lado el PP ha finalizado su Convención sin que nada concreto de un hipotético programa haya salido a la luz. Se ha mantenido la incoherencia contradictoria que todos vemos a diario: Los miserables recortes  en Educación y en Sanidad en la Comunidad de Madrid y de Castilla-La Mancha, principalmente, y la negación, a la vez, de los mismos. Unos rebuznos de Aznar y un Rajoy procurando una moderación en su anuencia ante los hechos de Aguirre y Cospedal y los ladridos del de las Azores. Moderación increíble también. Pues si no se clarifica diáfanamente qué se va a hacer después del 20-N es porque se quiere ocultar la verdad ante la ciudadanía. Y eso es miserable y mezquino.

Ferreres alerta de que nadie se queje de los recortes tras el 20-N
Nada es ya noticia a cuarenta y cinco días que restan para que los ciudadanos decidan qué hacer ante unas urnas excesivamente cansinas.

No queremos esta Ley Electoral. Los ciudadanos queremos que se nos trate como personas con capacidad de pensar por nosotros mismos y que, como tales, podamos elegir directamente a nuestros representantes. Queremos listas abiertas sin restricciones de ningún tipo. Queremos que los votos valgan lo mismo en todas las urnas de España, sean del partido que sean. Queremos que los políticos trabajen por el pueblo con un salario decente y no que vivan -y excesivamente bien- de la política como ahora demasiados llevan haciendo largo tiempo, y así lo están aprendiendo las respectivas juventudes. Nos parece un absurdo la sustitución sin más de la persona válida y experimentada por el inventado mito del cambio necesario por los jóvenes; mito que el tiempo desmiente.

Nos parece también simplón que unos de los 'gravísimos' problemas en la confección de las listas es llevar más mujeres que el otro, con la trampa de que este hecho en lugar de dignificar el necesario papel de las mujeres en tareas importantes las acabe convirtiendo en floreros molestos por no saber dónde ubicarlos.

Lo que debería haber quedado claro a los dos candidatos mayoritarios, Rubalcaba y Rajoy, es que el pueblo está harto de tanta mentira, de tanta estafa, de que su poder adquisitivo se vea mermado a cada minuto, de que del dinero que se nos quita estemos engordando groseramente a los lascivos banqueros que se han apropiado del mando y ordeno con la genuflexión de los políticos.

Contra estas cosas parecen clamar en sus decires. El paso siguiente es que lo cumplan o que les dejen realizar las promesas ahora tan a voz alzadas. 

Mientras tanto, carguémonos de paciencia, aguantemos los chaparrones de unos y otros y que el 20-N nos encuentre serenos y plenos de responsabilidad. Quizá más que la de los candidatos. Dice el escritor Félix de Azúa "lo que une a los políticos es su voluntad colectiva de mantener sus empleos". Démonos un voto de optimismo para poder seguir aguantando.

jueves, 6 de octubre de 2011

LA ÉTICA, TAMBIÉN EN LA POLÍTICA

Un mínimo de ética personal es de absoluta necesitad en todos y cada uno de nosotros si deseamos vivir en sociedad y no en la jungla. Pero, cuando se sale del ámbito personal  y se desempeña una función pública con responsabilidad directa ante la ciudadanía, es imprescindible la transparencia, la verdad y la sinceridad como bases de una ética que avale nuestra condición de ser humano que entiende al ciudadano como un igual y no como un servil cliente.
Por lo que se vislumbra desde todos los ámbitos, ni Rubalcaba ni Rajoy van a ser capaces de sacarnos de esta crisis-estafa que amenaza desvergonzadamente a gran parte del mundo con una pronta recesión. Sin embargo sí hay una diferencia entre uno y otro en cuanto a las prioridades a salvar.  Rubalcaba ha sabido hacer frente a los problemas que de él han dependido directamente. ETA agoniza, y el PP solo sabe dar la vuelta al calcetín para culpar al candidato socialista de no sé cuantos males inexistentes en Euskadi. Cualquier cosa menos valorar en justicia lo que hace dos años estaríamos celebrando todos.  Mientras que Rajoy ha demostrado su incompetencia en los diversos ámbitos que no ha sabido lidiar en su también dilatada 'vida política' por la que ha pasado de manera inodora, incolora e insípida.

No hay varitas mágicas que transformen la calabaza en real carroza. Sin embargo, así lo ha venido afirmando durante cuatro años, día sí, día también, el Partido Popular. De repente, y viéndose ya mandando en España, le han dicho a Rajoy que diga que en materia social nada se puede prometer, todo depende del falseado "agujero" que va a encontrarse en la economía estatal. Y Rajoy así lo ha dicho. Pons, el González, ha dado la previa.

Las CCAA, buena parte de ellas en manos del PP, están esquilmadas hasta el tuétano. En unos casos por herencia de los antiguos gobiernos socialistas. En otros es el 'suma y sigue' de los gobiernos del PP, incluso de los mismos mandatarios en muchos casos, y entonces la culpa es del Gobierno central. Es este el cacareo reiterado sin vergüenza alguna, ni propia ni ajena, de un PP instalado en el país de la indecencia del todo vale. Han dejado a las Cajas hacer su agosto. Y bien que lo han hecho, con el esquilme de la brutalidad de millones de euros rapiñados de los bolsillos de los trabajadores para satisfacción propia de unos ineptos directivos que se autopremian su ineficacia con el aplauso de los mandatarios políticos.

Afirman, los del PP, que sólo con ellos España tiene la solución tan necesaria ahora. Y ponen el parangón del 96. Mienten ante la opinión pública, ávida de encontrar una salida a esta situación que nos angustia. Bien saben los 'políticos' del PP que nada tiene que ver la coyuntura de entonces con la actual, engullidos como estamos por unos poderes económicos insaciables de sangre de oro. Saben demasiado bien que las políticas ultraliberales, que ellos comparten, han propiciado las circunstancias que están devorando a los diferentes países entre los que España se encuentra.

Saben que las clases medias-bajas han visto mermados sus salarios o congeladas sus pensiones y han aceptado responsablemente la situación con la resignación de arrimar el hombro y procurar con ello la superación de una etapa tan difícil. Y continúan inyectando el malévolo complejo de culpabilidad y de resignación 'cristiana' ante un mal del que nada somos responsables. Una gran mayoría de españoles con una media de 20.000 euros anuales ¿qué despilfarros orgiásticos puede haber hecho? La oligarquía financiera necesita de un poder político que no se postre ante su inmoral obscenidad, sino que le plante cara en pro de unos ciudadanos necesitados de protección. Eso jamás lo hará el PP -más bien todo lo contrario- ni el comatoso actual Gobierno que no cesa de poner palos en las ruedas de su propio candidato, Rubalcaba, y de sus anhelos de sacar adelante a la ciudadanía y sus derechos sociales enteros. 

Y justo son estas mismas clases, que ya han soportado su personal crisis-estafa,  contra las que han cargado Aguirre y Cospedal con absoluto beneplácito de Rajoy. Los recortes-ajustes en educación y sanidad son el primer paso de la política de Rajoy tras el 20-N. La indecencia de estas 'damas' vituperando las legítimas huelgas de los docentes quedan agigantadas por su infantiloides celos ante el civismo con que se aceptaron los recortes mencionados más arriba.
También en Cataluña, con CiU al frente, partido igualmente de corte neoliberal, -y con el apoyo recíproco de Alicia Camacho- los estragos en sanidad son de una obscenidad intolerable. Y con el millón ochocientos mil euros de la extra de los altos cargos que no piense CiU que sus pecados quedan perdonados. Cargar contra los más débiles, los dependientes y los enfermos, es de una crueldad y vileza que supera todos los males imaginables.

Lo que resulta evidente es que la mentira y la crispación solo puede generar violencia. Y a estos señores del PP no parece importarles. ¿Nuevamente más policía represora, menos libertades y una inaceptable vuelta  atrás?

Para contrarrestar tales aberraciones tenemos la cultura, los estudios, el saber. El refuerzo de este pilar básico es totalmente necesario para conseguir una ciudadanía libre. Sin libertad no hay humanidad. Debe quedarnos claro que ni Rajoy ni el grueso del PP van a consentir hombres y mujeres que con el pensamiento y la palabra puedan combatir el abuso egoísta y explotador del débil.

Queda dicho y reiterado. ¿Qué más hay que hacer para despertar a la ciudadanía ante el abismo de las urnas?

Es difícil despertar las conciencias cuando se hunden las cabezas en el pozo de la irresponsabilidad. Ni se ve ni se oye si no hay voluntad de averiguar la realidad que nos circunda.

lunes, 3 de octubre de 2011

ANTE EL 20-N

Por lo que las encuestas van dando a conocer respecto a la intención de voto el próximo 20-N la mayoría de Rajoy le asegura el sillón en Moncloa. Al parecer una buena parte de la ciudadanía, ante la brutal crisis económica en que los mercados insaciables (bancos) y la política ultraliberal que los apoya hundiendo  a gran parte del mundo, responden instintivamente contra el partido en el Gobierno y, sin pensar, afirman 'hay que votar al otro'.

'El otro' en este país es el PP. El bipartidismo a que nos condena la actual Ley Electoral nos aboca a la lucha intestina entre PP y PSOE. Ninguno de estos dos partidos tienen la mínima intención de modificar seriamente esta Ley para que la voluntad de los ciudadanos se vea reflejada de manera más justa y proporcional en el Parlamento.

Este pasado fin de semana los dos partidos han estado en respectivas tareas de movilización del electorado. Rajoy y su plana mayor han visitado Valencia (con un Camps deliberadamente ausente) para celebrar un Foro sobre pymes, emprendedores y autónomos. Ha tenido que ser en la capital del Turia pues  había que saciar las ansias de 'amor' que doña Rita clamaba para sí. Rajoy ha prometido 3.000 euros para cada emprendedor que contrate a un nuevo empleado. No ha clarificado nada acerca de donde y cómo obtendrá el dinero (¿para qué). Además, como González Pons prometió 3'5 millones de empleados, la cifra a regalar destroza las calculadoras. Rita ha afirmado que "Rajoy es la esperanza para aquellos que han perdido todo durante estos años". Parole, parole...Por allí andaba Fabra, el del aeropuero sin aviones, pero con beneficios millonarios a los bolsillos propios y de los amiguetes. Con sus cuentas sin saldar ante Hacienda (que deberíamos ser todos), y con la inmensa suerte que los niños de San Ildefonso le cantan cada año. Este diciembre también, pues las loterías siguen siendo del Estado.

Los líos, cada vez más enredados, de Alicante, alcaldesa incluida, siguen en auge, sin clarificar y con un Ripoll premiado por sus tropelías. Los enredos de las basuras ya no pueden soltar más hedor. La Gürtel valenciana suma y sigue esta semana en la Audiencia Provincial. Pero no pasa nada. "La solución solo es una, el PP", Rita dixit y Rajoy asiente.

La peor y más grave mentira que a los españoles se les ha podido decir en el tiempo que llevamos de democracia la ha protagonizado el PP. Su corrupción, indecente sin paliativos, y su habilidad para 'torticear' los hechos y culpabilizar al de enfrente están ahí, pero no les pasan factura ante el electorado, al menos hasta ahora.
 
Las palabras de Rajoy son 'ambigüedad de ambigüedades y solo ambigüedad', "Depende", "En el programa..." Pero no suelta prenda. Quizá no se la hayan escrito todavía. Pero la previsibilidad del personaje y su aprobación a los hechos consumados en recortes a Bienestar Social de Aguirre y Cospedal, clarifican cuál va a ser su 'deshacer' político después del 20-N. Los recortes (Cospedal los llama 'ajustes', queda más fino), van a ir todos en la misma dirección, ya están yendo. Acabar con lo público. Hacer depender la Educación y la Sanidad de empresas privadas. Y éstas están para ganar cuanto más money mejor. Quien pueda estudiará. Al que se pueda pagar las consultas sanitarias le serán tratadas sus dolencias. El resto, si alcanza para comer, ya tendrá bastante.

¿Los pensionistas?, ¿Los dependientes? Esta gente nada aporta ahora, su productividad es nula. Por tanto...

El que no quiera ver que mantenga la venda en sus ojos. Le será arrancada de cuajo, de forma tan brutal que quizá no llegue ya a recuperarse.


Por otra parte, Rubalcaba ha sido el centro de la Conferencia Política que el PSOE ha celebrado este fin de semana en Madrid. Sin que las medidas de Rubalcaba sean la panacea, la verdad es que sus propuestas están razonadas y cuantificada la forma y el modo de ponerlas en práctica. Está todo seriamente estudiado. Habría que coger el compromiso de una reforma total de la Ley Electoral, no este amago que no satisface a nadie que desee una democracia real, participativa de verdad y que pueda agradar al resto de partidos que se hallan en el arco de la izquierda política.

 Ahora bien, con Rubalcaba al frente tenemos la certeza de que ni las pensiones, ni la educación, ni la sanidad, ni la dependencia se verían mermadas. Su promesa es clara y veraz. Además está perfectamente estudiada la manera de financiar públicamente el Bienestar Social. Ha explicitado el cómo. No ha habido vaguedades ni 'dependes'. 

Rubalcaba ofrece seriedad y compromiso. Sin duda alguna. Los castillos en el aire del PP nada tienen que ver con un ofrecimiento serio. Aunque también echamos en falta las medidas para impedir las malandanzas que en este país se hacen respecto a la Hacienda pública, y que hacen perder más de 30.000 euros anuales a los españoles. Los beneficios, a costa de todos, siempre para los mismos. Ahí hace falta valentía absoluta y sinceridad total.

Sopesando lo que uno, Rubalcaba, y otro, Rajoy, ofrecen, la balanza se inclina con diferencia a favor del primero. Lo que hace falta es la reacción racional de la gente. La necesidad de pensamiento y reflexión tranquilos y sosegados que permita discernir entre lo vacuo y lo que es posible realizar.

Conociendo el bagaje político y la capacidad de Rubalcaba la verdad es que nos ofrece una mayor confianza en que no se va a desguazar el Bienestar Social. Ha impuesto en esta Conferencia Política un giro a la izquierda al partido que lo sustenta y que últimamente ha jugado demasiado al olvido de sus orígenes.

Debe ofrecer ahora la mano al resto de partidos de la izquierda democrática y continuar las peticiones sociales y culturales que estos le sugieran. Será en beneficio de todos.