sábado, 14 de diciembre de 2013

Yo también quiero ser independiente

El jueves 11 de diciembre de 2013 la noticia de que Catalunya anunciaba la fecha para la consulta acerca de su autodeterminación saltó a la palestra con una mayoría de informaciones escandalizadas ante tal atrevimiento. 
También mostró su total oposición el principal partido que no oposita esperando su turno para ocupar La Moncloa. Así se va consolidando el bipartidismo que frena cualquier progreso democrático y se intensifica el rechazo hacia los partidos políticos que se acusa cada día más en la ciudadanía.

Rajoy niega contundentemente que vaya a haber tal consulta, afirmando que es anticonstitucional y que va contra los intereses de España (en referencia al art. 155 de la Constitución. Y es que el presidente Mariano Rajoy es un imbécil.

En realidad todo el PP  ha reaccionado con agresividad contra la mencionada consulta catalana. UPyD, tan cercano en tantas cosas al Partido Popular, se manifiesta abiertamente antagónico a tal "desfachatez", y de forma semejante se muestra Ciutadans hasta el punto de aliarse con Esperanza Aguirre contra el "plebiscito secesionista". 

Lo indecente, totalmente indecente, es que Rajoy y el Gobierno que preside,   para procurar invalidar el legítimo derecho de la ciudadanía catalana en su derecho y deseo propios de ser independientes, se amparen en la defensa de la Constitución Española de 1978 cuando en dos años que llevan mandando -nunca gobernando- han vulnerado al completo el Título Primero de la misma con una compulsiva adicción a los Decretos Ley. Al igual que han obviado la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Mucho se ha escrito sobre las esquilmaciones  que este Gobierno lleva realizando contra el pueblo español, la Reforma Laboral (con un millón y medio más de gente sin trabajo y la devaluación de los salarios hasta límites inaceptables a excepción de la CEOE, claro está), los recortes en Sanidad y Educación públicas, el abandono de los Dependientes, el tajo a las Pensiones, las Viviendas que los bancos nos roban con ayuda del PP, y antes del anterior partido que ocupaba el poder... pero nunca serán suficientes las denuncias que al respecto se puedan ir realizando.

La corrupción, inmensa, que no deja de aletear sobre el PP y sus personajes más relevantes. La famosa trama Gürtel acabó con la carrera judicial en este país del juez Baltasar Garzón. Se sigue indagando judicialmente en asuntos turbios, aunque hay actuaciones de demasiados jueces y Fiscal anticorrupción que resultan increíbles en un país moderno, civilizado y presuntamente democrático. Así como la conformación del CGPJ también deja mucho que desear en su necesaria independencia.

Últimamente están saliendo, gracias a la prensa libre e indómita con el poder, unos correos muy sabrosos y esclarecedores de contenidos excesivamente turbios entre Miguel Blesa, expresidente ad hoc de Caja Madrid, con su mentor político, José María Aznar y con el actual ministro de Economía, Luis de Guindos. Se 'desmonta' la trastienda de FAES - subvencionada con gran parte de dinero público- como habilitador de demasiadas "cuitas" en asuntos nada claros del Partido Popular.

El juez Elpidio José Silva, tras el análisis de los entresijos de Miguel Blesa, envió a este a la cárcel. Una noche durmió allí. De inmediato fue excarcelado y ahora es el juez el que se encuentra contra las cuerdas (como antes sucedió con Garzón).

De estos temas, al margen de tantas páginas ocupadas, podríamos seguir hablando y escribiendo horas. La indignación por parte de la gente de bien iría in crescendo... y quizá se pudiera despertar algunas conciencias totalmente aturdidas.

El anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana acabará de cercenar todos los derechos de los ciudadanos a manifestar pacíficamente el malestar y rechazo ante medidas totalmente injustas. Y se obrará por vía administrativa, ni tan siquiera judicial, con unas multas desproporcionadas por completo contra lo que el poder considera "inadmisible". La calle va estar en "estado de sitio" desde el momento mismo en que esta barbaridad sea aprobada. Un regreso a la "Ley de vagos y maleantes" contestada por tantos, entre quienes destaca JpD dentro del ámbito judicial.

Si la burla no era suficiente, otra gota más de cáliz ponzoñoso es la Ley de Seguridad Privada, mediante la cual los vigilantes privados podrán perseguir, cachear, detener a cualquier ciudadano en cualquier espacio libre. Todavía más "estado de sitio" en las calles públicas. El PP con su mayoría absoluta ha sido apoyado por los partidos nacionalista PNV y CyU en el Congreso para sacar adelante esta nueva aberración que ha sido duramente criticada por distintos sectores políticos, judiciales y policiales. Y la ciudadanía de bien sigue contestando públicamente tal abuso contra el derecho amparado en el art. 21 de la Constitución vigente.

Con todo lo más arriba explicitado por supuesto que quiero ser INDEPENDIENTE, y considero justa la exigencia de un pueblo que no desea ser súbdito de un personaje como Rajoy. 

Conocemos los diversos problemas económicos que arrastra CiU, y que el anuncio del plebiscito  es su maniobra de escape ante los ojos del pueblo. Poco o ningún respeto se ha ganado CiU, fiel a su programa económico ultraliberal (lo mismo que el PP). Pero no es por la propuesta de CiU por lo que el pueblo catalán ansía decidir su futuro, sino por algo arraigado en su propia idiosincrasia como país.

Es el catalán un pueblo con una cultura mucho más avanzada que en el resto de España. La diferencia se veía más nítidamente en los años del sangriento Franco. Lo que estaba vetado en el resto podía gozarse en Catalunya. Allí se podía disfrutar de los avances europeos vetados en la España detenida en el tiempo. El progreso y la libertad estaban a un paso, en los mismos Pirineos, en la raya que nos separa de Francia. Era el escape de tantos y tantos intelectuales que no solo podían disfrutar del cine, teatro, novela, poesía... aquí prohibidos, sino que a la vez podía respirarse la libertad de hallarse fuera de la opresión franquista.
Cataluña mantuvo con orgullo sus costumbres y su lengua. Lengua cercenada en otras zonas geográficas de España por imposición del castellano (lo mismo sucedió con el gallego y el euskera), fue allí mantenida y cultivada por todas las clases sociales y vehículo de expresión en todos los trabajos.
En Valencia, su habla -el valenciano (que no es más que la manera de hablar catalán en la zona geográficamente situada justo debajo- se vio erradicada por el ordeno y mando del fascista Franco en sus delirios de unificación centralista y españolista. Las órdenes del dictador fueron dócilmente asumidas por un pueblo "meninfotista", mientras que en otros lugares, Catalunya y Euskalerría, con habilidad sutil mantuvieron sus raíces autóctonas.

Si yo fuera Rajoy convocaría de inmediato y sin miedo alguno el plebiscito de autodeterminación. De tal manera que la transparencia y las ansias de la sociedad civil se manifestaran con la más absoluta de las libertades. Y nada pasaría. Pero un Gobierno represor al que le incomoda incluso la palabra DEMOCRACIA nada de esto va a hacer ni se le espera que lo haga.
Imponen con imperativo categórico la "indisolubilidad" de España. Ni tan siquiera manejan el imperativo hipotético. Solo el "orden y mando" con total desprecio e ignorancia de la propia historia de España. ¿No resulta paradójico que la antigua secesión de uno de los territorios -El Sacro Imperio Romano Germánico- del Reino de España sea en la actualidad el que mueve los hilos de este triste país?

Por todo ello  y por mucho más YO TAMBIÉN QUIERO SER INDEPENDIENTE.









sábado, 7 de diciembre de 2013

La suprema maldad jamás imaginada

Muchas, demasiadas, atrocidades ha perpetrado ya este gobierno y resto de 'responsables' del Partido Popular. Enumerarlas nuevamente resulta embarazoso por reiterado. Sin embargo, no debemos dejar en el olvido los incumplimientos más serios del programa electoral de Mariano Rajoy y su comparsa hasta sumirnos con engaños continuos y mentiras en la más de las absolutas miserias. He aquí una rápida radiografía,


Dos años, tan solo dos años han transcurrido desde aquel fatídico 20 de noviembre de 2011, y nos parecen una eternidad. No hay día en que no nos encontremos con una "mala nueva". Desde aquel final de año en que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría comunicaba el primer tijeretazo de este gobierno y anunciaba la única verdad dicha hasta el momento actual: era solo el inicio del inicio.

Presentaron "su" verdad como "la" verdad. Se remitieron a la "herencia recibida". Rajoy, aún ahora, cuando no sabe por dónde salir para responder a las preguntas que en el Parlamento se le hacen, acude a tan manida frase.
Cualquier presidente de gobierno de cualquier país civilizado procuraría no hacer, al menos, tamaño ridículo tras haber destruido en su tiempo de mandato más de millón y medio de puestos de trabajo y afirmar justo lo contrario.
A los saqueos sociales hay que sumar los escándalos que han ido apareciendo en relación a una increíble corrupción que salpica presuntamente a lo mejorcito del PP. Los llamados "Papeles de Bárcenas", el caso Gürtel, la vinculación con el caso Noós... a lo largo y ancho de la península y las Islas Baleares. Las últimas noticias que vinculan a Aznar con Blesa en la presunta venta de armas a Libia, Argelia y EEUU, etc., etc.
Las manipulaciones y desmantelamiento en Hacienda para favorecer a determinados personajes o empresas también clama al cielo.

Pero siendo graves estos asuntos, el mayor de ellos es la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida popularmente como Ley Fernández o "Ley Mordaza". Si llega a aprobarse lo que a día de hoy es aún anteproyecto, la guillotina o las concertinas todas juntas habrán acabado con el pueblo español por obra sin gracia de la brutal dictadura de un obsceno PP.

Con esta Ley de Inseguridad Ciudadana se nos quitan todos los derechos, absolutamente todos. De momento, diversas mareas, la PAH, y otros movimientos ciudadanos con sus protestas pacíficas en la calle han conseguido frenar alguna de las aberrantes decisiones del partido en el poder.

Si el anteproyecto se convierte en Ley -conculcando todo el Título I de la Constitución vigente-, la condición de ciudadanos de los españoles habrá sido anulada.  Nos hagan lo que nos hagan no podremos ni hablar, ni defendernos por las ofensas recibidas. Vamos a ser la humillación doliente bajo la borrachera lujuriosa de una maldad impune. Una maldad suprema y que jamás hubiéramos podido imaginar. El punto y final de la democracia se habrá consumado. La dictadura, de nuevo, se habrá asentado en este país sufriente. Dos años, 730 días, habrán tardado en ponernos en galeras.


La única solución pacífica que nos queda a los españoles para conseguir acabar de una vez por todas con un gobierno que nos maltrata constantemente y nos sigue 'amenazando' con nuevas "reformas" exigidas desde la Troika es la masiva presencia nuestra en las calles. Las 'autoridades' interpretan la fuerza ciudadana por el número de los que protestamos, no por las tropelías realizadas por su parte.

Como así es, es imperativo que salgamos el 99% de los ciudadanos, todos juntos, para exigir de una vez por todas la dimisión de Rajoy, el responsable mayor y último de tantos abusos. Vayamos a un proceso constituyente y restablezcamos de una vez por todas el marco de derechos y responsabilidades en una auténtica democracia bajo una Constitución que la avale.