viernes, 23 de enero de 2015

¿Hasta cuándo?


Se ha llegado a una situación ya demasiado inaguantable. Es cada día. No hay un despertar sin un nuevo mazazo del partido del Gobierno del PP contra la ciudadanía de este país. Un día y otro. Todos los días.

El efecto es el de un enorme cansancio, que agarrota los músculos todos del cuerpo y embota la mente. Es quizá el propósito de quienes lo han tramado de esta manera para desviar la atención de tanta maldad como en los tres años que llevan al frente del Gobierno han cometido. Y siguen y siguen inmisericordemente...

Lo llaman reformas cuando en realidad son despiadadas mordidas a nuestra dignidad, a nuestra integridad como personas, a nuestra vida. En tres años, larguísimos, inacabables, han conseguido un retroceso que nunca pudimos imaginar. Aquellos que vivimos algunos años bajo la dictadura del franquismo y luchamos contra él ansiábamos alcanzar el fin de aquel amargo periodo. Europa, los Pirineos nos separaban de ella, era el sueño de la libertad, nuestro referente admirado. Así, aceptamos aquello que llamaron Transición y que cristalizó en lo que se denomina el Régimen del '78.  Aceptamos encantados la Constitución de ese mismo año. No sabíamos -al menos yo no- en qué consistía la nueva Ley electoral impuesta. Todo lo asumimos con esperanza inusitada, con la plena confianza de que por fin la Democracia era nuestra... hasta que el paso del tiempo y demasiadas actitudes repulsivas han conseguido abrirnos los ojos sobre la verdad del bipartidismo.

Mucho ha llovido desde entonces. Hemos vivido ilusiones, decepciones, realidades, sueños... desde una perspectiva maniquea, los buenos vs los malos. De lo que suponíamos que era izquierda a lo que sabíamos que era y es derecha.

Sin embargo nunca pensamos,  pensaba yo, vivir en una pesadilla como la de estos tres últimos años. Intento recordar y no quiere venir a mi memoria ninguna situación tan onerosa como la presente.

Nos lo han quitado todo. Aquello que tanto nos costó conquistar, la sanidad universal, la educación, el trabajo, la casa, el trabajo reconocido, la pensión digna... Y, sí, he dicho bien, NOS costó. Nadie, ningún partido político nos ha regalado nada, si acaso lo ha dejado hacer. Pero la conquista es nuestra, del pueblo, de todos y cada uno de los ciudadanos.
Y ahora todo lo han malversado para regalar nuestros despojos a esos sus amigos que todo lo disfrutan, ese 1% que atesora más que lo poco que alcanza el otro 99%. Un 99% malnutrido, hambriento, sin techo, con enfermedades, sin aliento, sin paz, sin conseguir acallar el estómago que protesta de vacío, que clama en busca de calor en pleno frío invernal...

Se empecinan en proclamar, desde el presidente hasta el último de la fila del PP, que estamos saliendo de lo que empecinadamente han venido en denominar 'crisis'; en que estamos en el buen camino de la resolución de una de las peores desdichas que sus políticas han conllevado: la insoportable cifra de personas sin trabajo. Nos restriegan ante nuestros ojos las cifras de la EPA. Obvian aposta los 'contratos basura', que humillan la dignidad humana.

Y, por si fuera poco, nos han despojado incluso del derecho a la palabra, a expresar nuestro hartazgo, a salir a la calle a proclamar el hambre de libertad que una Ley mordaza ha engullido. Y enmudecidos asistimos, atónitos todavía, a la instauración de la cadena perpetua -antesala de la pena de muerte-. Sí, lo han consumado ellos solos, sin apoyo de nadie más y con la protesta de 63 catedráticos  de Derecho Penal. La cadena perpetua, figura instaurada en 1822, eliminada en 1928 y vuelta a implantar en 2015, un día 21 de enero, vuelve a formar parte del corpus legislativo de este país. También un 21 de enero de 1793 fue guillotinado Luis XVI y ya casi se cumplen 38 años de la matanza fascista a los abogados laboralistas de Atocha.  Curiosa la coincidencia de fechas...

Estos mismos, que siguen mandando ilegítimamente –pues han contravenido  todas y cada una de las promesas tras las que se parapetaron en su programa electoral-, que han engañado a aquellos que confiaron en su palabra y les dieron, incautos, su apoyo en aquel nefasto 20N de 2011, no solo han ejecutado fríamente sus auténticos propósitos desde el mismo principio -la única verdad la pronunció la vice-de-todo: " es solo el inicio del inicio"-,  sino que han ido magnificando sus crueles medidas hacia el abismo. Bien dicen ¡vamos a más!.

Su bandera es la corrupción. Su verbo la mentira y la falsedad. Repiten al unísono del eco que las cuentas de su partido son limpias, jamás se han financiado ilegalmente, no saben qué es eso de una caja B, ni unas tarjetas black... Será cosa de sus gerentes, qué va a saber el Presidente...

El ministro de Interior, tan católico él -o quizá por ello-, se nos descubre como un demente en pro de aniquilar cualquier derecho de todos aquellos a los que debe considerar súbditos, ciudadanos de segunda o de tercera. Cual un tirano poseso embiste contra, y especialmente, los seres humanos con un color de piel distinto al suyo. Ahí quedan para la posteridad esas imágenes del deshonor con colgajos de carne en la valla de Melilla. Y queda bien claro que todo ello porta la huella del gran consentidor, Mariano Rajoy. Dechado de vileza inhumana con que este Gobierno pasará a la historia de su particular holocausto.

Aún nos quedan las fuerzas, ahora más que nunca, para procurar concienciar a la mayor cantidad posible de ciudadanos y enviar a casa a los malos, trabajar por un proceso constituyente y alcanzar la democracia y la libertad de una vez por todas. Las peleas de gallos, coreadas por los medios comprados por el poder, no hacen sino distraer al pueblo e impedir que visibilice los verdaderos problemas a atajar.

*La viñeta que encabeza el artículo es de Manel Fontdevila

miércoles, 7 de enero de 2015

2015 HA COMENZADO


2015, año del "despegue definitivo de laeconomía" dice con desparpajo Mariano Rajoy, quien sigue afirmando, resoluto él, 'que la principal prioridad del Gobierno sigue siendo el bienestar de los españoles' y así será hasta que España recupere lo que se llevó la crisis", indicó también que el año que viene habrá en España menos personas en paro y más trabajando y cotizando a la Seguridad Social, y afirma que, más allá de un número en una estadística, cada persona que encuentra empleo es "una esperanza para todos aquellos que aún no lo han encontrado"'. Y sigue, tan ufano él, en su convencimiento de todos los ‘impagables beneficios’ que debemos al Partido Popular y a él mismo en especial, y que hacen que España sea el motor de la economía europea, se han logrado "sin menoscabar el Estado delbienestar". Un artículo, el aquí citado, que encierra los más y mayores despropósitos juntos en tiempo leídos.

Se empecina el jefe del ejecutivo, el legislativo, el judicial y el mediático en olvidar, o eludir al menos, temas tan hirientes y que tanto daño han producido a la ciudadanía en sus tres años de mandato. Tres años que a una inmensa mayoría se nos han hecho eternos y cuya duración hasta las elecciones de noviembre se nos representa insoportable.

A la vez, se nos descubre un Rajoy insensible, frío, cínico, inhumano. Conocíamos, sí, aquellos escritos suyos cuando era, allá por 1983, diputado de AP en el Parlamento gallego sobre ''los hijos de "buena estirpe"'. Escritos de tinte claramente nazi, pero cierto que siempre puede quedar la distancia de los veinte años transcurridos y la evolución en el pensamiento de tanta gente... Pero Rajoy Brey no evoluciona. Involuciona. Y así ha conseguido hacer con todos nosotros: involucionarnos en nuestros derechos sociales, económicos y personales no veinte años, sino bastantes más. Hundirnos en la ciénaga que el dictador dejó atada y bien atada y que la llamada "Transición" -el Régimen del '78- ha perpetuado.

Una enfermedad muy grave asola a España, un cáncer de dificultosa curación corroe el alma de estas tierras, su nombre es corrupción y no se han encontrado antídotos capaces de superarlo. Una corrupción sistémica traspasa a los dos grandes partidos, fundamentalmente.

En cualquier país desarrollado y que dice ser democrático un ápice de esta brutal corrupción hubiera conllevado la dimisión de todo el Gobierno en bloque y la convocatoria de elecciones generales. Pero España es diferente, una especie de cirrosis ética corre por las venas de los políticos y también de esa mayoría de ciudadanos 'silenciosos', cómplices de que el Partido de este Gobierno, el PP, tenga el suelo de un 28% de votantes pase lo que pase.

Ni Mariano Rajoy, ni nadie de su gobierno, ni nadie de sus dirigentes (centrales y autonómicos) ni nadie de los que siguen apoyando estas maldades, ni nadie de demasiados cargos institucionales del PSOE,  parecen ser permeables al sufrimiento de miles de millones de personas que padecen en propias carnes tan despiadadas decisiones.

¿Olvida el de Pontevedra que su brillante aumento de empleo consiste en que 9 de cada 10 contratos son temporales y a tiempo parcial? ¿Desconoce la burla que supone su subida salarial del 0'5 al 1% es solo para trabajadores de grandes empresas y que el resto se va a quedar igual o peor? ¿Se chotea de aquellos que cobran el SMI (demasiada gente) a los que se les aumenta un 0'5% de tal miseria? ¿Pretende embaucar a los pensionistas con la ‘enorme’ subida de sus percepciones -tras toda una vida entregada al trabajo y su correspondiente aporte a través del IRPF- de un 0'25%? ¿A quién pretende engañar con un aumento del 1'8 de los billetes de trenes de cercanías, esos que suelen coger diariamente trabajadores, estudiantes y demás gente normal, mientras se mima el AVE y los peajes?

¿Han dejado de existir para el peor presidente de esta deficiente democracia los enfermos de hepatitis C? ¿Qué sucede con la asistencia sanitaria para todos los funcionarios del Estado español, a través de sus respectivas mutuas MUFACE, MUJEJU e ISFAS?

Y no hablamos de los famosos recortes en Sanidad, Educación, Dependencia... ni tampoco nos detenemos en la ferocidad de los desahucios y los miles de suicidios que han sido provocados por los mismos, ni en la pobreza infantil, tema en que Rajoy ha obtenido ya la medalla de plata de este soez ranking, ni en la sustracción continua del Fondo de Reserva, ni en la brutal y cada día mayor brecha social entre pobres y ricos, ni tan siquiera nos percatamos de esos viles y torpes apoyos a tantos y tantos que, o bien están ya entre rejas, o todavía imputados o a punto de estarlo... No. De estos asuntos mucho se ha escrito y comentado en estos tiempos, ¿para qué incidir en ellos nuevamente?

Incluso 'su periódico', ese que dirige un indigno y rastrero personaje, publica dos portadas en las cuales se les cuela, aún sin quererlo, la realidad de los hechos. La primera es del 24 de diciembre de 2014, la segunda del 2 de enero de este año recién estrenado. Y aunque el porcentaje de 'desconfiados' está maquillado, resulta inevitable hacer público algo del descontento general, al menos si quiere salir en los quioscos al lado de otra prensa escrita.



Es este un apunte tan solo acerca de la insensibilidad o inhumanidad o incapacidad o idiocia de un personaje que hace aguas por todas partes, aunque se aferra al cargo como los percebes hacen a la espera de que la tempestad acampe, y escupe lo que muchos sabemos, esa inmediata alianza con el reverso de un bipartito que demasiado hartazgo ha provocado a lo largo de esta cansina alternancia de más de treinta y seis años, tras la peculiar restauración después de la muerte en el lecho de un criminal dictador sangriento.

Expectación, y muy grande, es lo que despierta este 2015 recién estrenado. Muchas contingencias se abren ante nuestros ojos, alguna de ellas plena de esperanza hasta convertirse prácticamente en el único soporte en el que apoyarnos en estos tan desafortunados tiempos.

Mientras tanto, nosotros A galopar, como bellamente canta Paco Ibañez el poema de Rafael Alberti.

http://youtu.be/7T-QiqaNfk4?list=PLD8D6A325B61FC3AF