PRIMERAS REFLEXIONES TRAS EL 20-N
La derecha está aglutinada en un solo partido, el PP. Una vez constituido el nuevo Parlamento, el partido en el Gobierno, el PP, tendrá las alianzas que desee con los partidos nacionalistas de derechas, CiU y PNV. La política económica neoliberal, acorde con las fauces siempre hambrientas de los mercados europeos, se impondrá en este país. Los recortes a los más necesitados se aplicarán sí o sí. La relación con la CEOE será de una absoluta fraternidad en perjuicio del trabajador, cuyos derechos se verán mermados lo indecible.
El Partido Socialista debe regresar a sus orígines, bajar del olimpo, olvidarse de la soberbia que ha cultivado en demasía, y abrazar la humildad necesaria para formar una especie de 'Frente Popular' con el resto de los partidos de izquierda.
Pensemos que Izquierda Unida ha subido de dos escaños a once. Compromís ha obtenido representación parlamentaria. Y el PSOE debe hacerlo, reitero, con humildad, dando paso en esta coalición a representantes de las otras fuerzas políticas. Uniendo ideas y propuestas unos y otros, dejando de lado las menudencias que les puedan separar, deben entre todos formar el gran frente de la izquierda política de este país.
La gente de izquierdas somos más, y unidos podemos. Es la única manera de salir de este ostracismo a modo de mónadas mirándose el obligo y olvidando su obligación de trabajar por los más necesitados. Entregar los esfuerzos para el pueblo y con el pueblo. Y que los Derechos Sociales, tan costosamente adquiridos, no se vean tirados por la borda.

Además, deben promover el cambio de la Ley Electoral. Al final de la campaña se resentía el propio Rubalcaba de las dificultades que esta Ley iba a suponer al gran esfuerzo que él mismo estaba realizando en explicar sus verdades y 'las otras', las del PP. Tras sufrirlo en carnes propias es más fácil abordar el mencionado cambio, que debería conllevar una mayor participación de la ciudadanía en la elección de sus gobernantes. El hecho de las 'listas cerradas' es también una aberración que cobija a muchos inútiles y desaprensivos. Debemos votar listas abiertas y la posibilidad de elegir a personas de distintos partidos, como sucede ahora con el Senado.
Hablando del Senado, ¿qué valor significativo tiene esta Cámara territorial? No parece sino un cementerio de elefantes, a donde los grandes partidos envían a los suyos a perpetuar su buen sueldazo y nada más. Desde mi punto de vista sobra el Senado, y un montón de dinero se mantendría en las arcas públicas para su destino en auténticas necesidades. Y bien está que sus ahora ocupantes regresen a su trabajo de antes o que sepan lo que es hacer cola en las oficinas del INEM. Exactamente lo mismo sucede con las Diputaciones. Son Instituciones que van duplicando las tareas institucionales y multiplicando inmoralmente unos dispendios innecesarios.
Estoy convencida de que si el Psoe diera estos primeros pasos éticos el resto de los partidos de izquierda acogería el cambio de muy buena gana.

Dedicada a las 'Trece rosas'
Querida amiga:
ResponderEliminarSupongo que coincidimos en lo fundamental, aunque hay un par de cosas que echo de menos en tu análisis. Para que el PSOE resulte creíble, debe además:
- Hacer una autopsia del cadáver para establecer la causa de la muerte. Decir que murió de crisis es fácil pero incompleto.
- Reconocer pública y humildemente sus errores, algo que, en este caso, casi equivale a perdir perdón por sus pecados.
Un abrazo