lunes, 9 de septiembre de 2013

Últimos datos sobre estimación de voto según Metroscopia

El País de este pasado domingo publica el barómetro de septiembre de Metroscopia en relación a la intención de voto. En el caso de que hubiera elecciones ahora y un 60% de la población emitiese su voto correctamente, el PSOE ganaría por cuatro centésimas -30'5- al PP, que recibiría el 30'1. 
Al parecer, los escándalos de corrupción junto a las medidas de "austeridad" desmedida practicadas por el Gobierno del PP contra la ciudadanía en general, mientras intensifica su apoyo incondicional a las entidades financieras y grandes empresarios, ha ido royendo la voluntad de sus votantes de siempre al poder comprobar la (supuesta) vinculación con las peores mafias.

Es probable que mucha gente se haya alegrado al ver cómo el PSOE no solo alcanzaba al PP, sino que lo superaba en los supuestos anteriormente mencionados.

Sin embargo, mi opinión es bien distinta. Considero muy preocupante esta especie de 'empate técnico' entre los llamados los dos grandes partidos de España. Me explico: Hemos tenido que comprobar que el bipartidismo que de la Transición derivó por una determinada Ley Electoral no es en absoluto bueno. Al igual que tampoco es beneficiosa socialmente la Ley de partidos, que exige ya la urgencia de un cambio radical.

La crisis sobrevenida por "creación" de la misma ha ido clarificando muchas mentes, y demasiados ídolos han mostrado sus falsos pies de barro. La corrupción ha sido posible gracias, en buena parte, al acomodo en política para prácticamente toda la vida. Por lo mismo es exigible la duración de los mandatos en ocho años máximo; tiempo que dificulta los compromisos que pueden adquirirse con empresas y diferentes entramados cuya tarea no es sino enriquecerse a costa de los ciudadanos a los que se exprime hasta dejarlos extenuados. Hay que acabar con las listas cerradas y bloqueadas presentadas a los potenciales votantes para que, cada cuatro años, "jueguen" al fingimiento democrático de echar unas papeletas en las urnas. Aquellas propician el amiguismo, el que mediocres sin oficio ni beneficio se peguen al primero de la lista, adulándole, para que les dé un puesto de salida. De forma que llegan a considerar que nada deben a los ciudadanos emisores del voto, sino al jefe que "los ha puesto". Por ello es que nada les importa los problemas que pueda sufrir el pueblo, la vacuna de la inclemencia y el desprecio la llevan puesta en cantidad de sobredosis.


Hablaba ahora el PSOE, ante el descontento de la militancia, de realizar Primarias abiertas (yo añadiría la necesidad, además, de "desbloquedas"). Si ve que su situación es de ascenso en voluntad de voto, se acabaron las Primarias. Los jefes las han prometido y no cumplido tantas veces..., que, ante el cambio de situación, las excusas para dar largas a la realización de las mismas van a ser inacabables, pues a los mandatarios no les interesan. Conocemos demasiado esta forma cicatera de actuar.

El resultado mencionado más arriba en donde se puede comprobar un ligero ascenso del PSOE y una especie de empate entre PP y PSOE indica que el bipartidismo se va consolidando nuevamente, ahora que el clamor social llamaba a un cambio radical de sistema.

No queda más remedio que los partidos y los diferentes movimientos de izquierda dejen de estar atomizados y se unan en una fuerza mayor y bien consolidada -sin mirar protagonismos- para unificar los deseos de una real y auténtica democracia, acabando de una vez por todas con los grandes males que la Transición nos impuso. Caminemos hacia un Gobierno lo más horizontal posible, donde la voluntad ciudadana se vea por fin reflejada. Elijamos el tipo de Estado que prefiramos. De manera que esta monarquía, heredera e impuesta a dedo por el dictador, quede sustituida por una República, cuyo Presidente debe tener obligatoriamente también sus límites de mandatos así como someterse a la voluntad popular cada cuatro años.

Solo así podremos acabar con una clase política parasitaria y mediocre que se sirve del pueblo para satisfacerse a sí misma, incapaz de pensar que es al pueblo al que debe servir.

Y necesario es también desligar por completo y de una vez por todas a la Iglesia del Estado. Este debe ser laico, y la iglesia ha de mantenerse motu propio, de sus feligreses o de lo que se les ocurra, pero jamás del dinero de todos, del dinero público. Tiempo ha tenido PP y PSOE de haber separado  al Estado de la Iglesia. El PP, al igual que el sanguinario Franco, se cobijan bajo el palio que la jerarquía les ofrece; ambos poderes se protegen y apoyan mutuamente. Por dinero se "han bendecido" muertes de millones de inocentes. Y el PSOE no ha tenido las agallas necesarias para acabar con estos cuervos. Durante los años de gobierno,aunque hayan sido insultados y maltratados por estos de las sotanas, han preferido 'dejarse querer' y pagar la protección de esta especie de mafia.






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