lunes, 3 de febrero de 2014

Eco de los últimos engaños desplegados en Valladolid

El PP ha acabado su Convención Nacional en Valladolid con un buen puñado de mentiras añadidas a las que nos tienen ya acostumbrados. Rajoy en su discurso de clausura ha conseguido autosuperarse sin ningún tipo de complejos, frío como el mármol y exhibiendo un cinismo y desvergonzonería tales que ningún presidente de Gobierno de un país civilizado y democrático se atrevería a semejantes despropósitos.
Parecía imposible superar a Mª Dolores Cospedal en su delirio "Es el PP o la nada". Pero no, la inconsciencia de Rajoy le lleva a sobrepasar todos los límites.
Nadie en su sano juicio y con un mínimo de dignidad y honestidad sería capaz de exponerse a tal ridículo ante la ciudadanía española y ante el mundo entero.

Lo peor, sin embargo, no es que España tenga un presidente así. No. Lo peor es el gran coro bastardo que le ha aplaudido sus "gracias", sumándose todos en una agresiva orgía de insolencias. ¡Cómo pueden reírle las burlas contra los millones de españoles sin trabajo o con alguno de precariedad tercermundista, que están pasando hambre, que no pueden pagar el recibo de la luz, ni la hipoteca, ni los estudios de sus hijos, ni las medicinas, ni la atención médica necesaria para no morir como perros sarnosos en medio de la calle..., cuando Rajoy, borracho de absurda autosuficiencia, afirma que han sido justos repartiendo "las cargas de la crisis"!

Y Rajoy sigue explayándose en lo que 'están consiguiendo': "el dinero de los contribuyentes se maneja con más exigencia y se aprovecha mejor". Efectivamente, en sus dos años de mandato los ricos son muchísimo más ricos y los pobres, más pobres, y demasiados ya en el umbral de pedir. El porcentaje  de españoles que se hallan por debajo del umbral de la pobreza está en un 20'7%, más de tres millones sobreviven como pueden con 307 euros al mes. Y la pobreza infantil se halla en un 26'7%. Solo en el año 2013 -solo en un año- Rajoy ha logrado la odisea de que 600.000 niños más se encuentren en esta situación de pasar hambre. Y esta estadística ha aumentado 3'1 puntos desde 2011, el triple de lo que aumenta en el resto de Europa.

Pero Rajoy continúa en su embriaguez: "Los españoles asumieron los sacrificios cuando era más difícil aceptarlos"... "España está de nuevo en marcha, lenta, pero inexorable"... "Sé que algunas familias no han notado el cambio, pero lo notarán, va a subir la marea. No puedo prometer que vayamos a recuperar nuestro bienestar en un solo día, pero cada día que pasa, estamos más cerca". Fin de la cita.

Cierto que también "ha colado" alguna verdad: "Reformaremos la educación, no se puede quedar como está: nos jugamos nuestro futuro"Es cierto. La educación, la formación, la cultura forma ciudadanos libres que no soportan las dictaduras ni los abusos y que no están dispuestos a ser esclavos de nadie. Por eso mismo estos del PP se sienten obligados a "reformar" la educación. Una educación, la suya, solo para la élite socioeconómica. Al pueblo hay que mantenerlo en la ignorancia, subyugado y en silencio, que trabaje para los "amos" y que no moleste. A ello ayudará también, y no poco, el proyecto de Ley del ministro Fernández -con la colaboración de santa Teresa- que pretende poner la mordaza a los ciudadanos para que los señoritos puedan dedicarse a sus hobbys. Unos seguirán evadiendo nuestro cada vez más escaso dinero, otros jugarán a matar elefantes o personas, ¿qué más les da?

Y hablando de la Ley mordaza tenemos como buen ejemplo la violencia desplegada por la policía contra los ciudadanos que se manifestaban cerca del restaurante vallisoletano donde estos 'seres' del PP se habían congregado para degustar buenas viandas regadas con exquisito vino -pagado todo por nosotros- y celebrar así la ultima de las barbaries antes nunca mejor protagonizada.

Las agresiones verbales del presidente del Gobierno del PP contra Pérez Rubalcaba no han sido tampoco gratuitas. Al PP no le interesa mencionar ninguna otra fuerza política que no sea la propia o la del PSOE. La mejor manera de inducir al bipartidismo, y nada más que al bipartidismo, las mentes de los electores. Dos partidos iguales en lo económico, iguales en sostener los debilitados cimientos de la monarquía, iguales en seguir alimentando a la jerarquía eclesiástica, iguales en mantener este sistema que nació ya corrupto tras la muerte del dictador Franco, iguales en no aceptar la reforma de esta ya vieja Constitución si no es para proteger todavía más a las clases privilegiadas...

Ambos se cuidan de procurar la necesaria llegada de una III República. Saben que sus privilegios actuales desaparecerían de inmediato. Uno, el PP, siempre fue así. El otro, el PSOE, juega a nadar y guardar la ropa. Espera tranquilamente ocupar la Moncloa en lo que considera el 'recambio acostumbrado' en el mandato gubernamental.

También yo, como mi estimado paisano Raimon, digo NO. No vengo de ese mundo...





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