PERO ¡QUÉ MALA GENTE...!
Parece increible que continuemos no siendo iguales las personas también a la hora de la enfermedad. Y ya no sólo eso, sino que la Política está tan prostituída por algunos, que son capaces de utilizar el dolor en carnes ajenas para intensificar la agresión verbal y probar a dar el puyazo definitivo.

Ante una situación semejante, lo normal, además de humano, es sentir como propio el mal trago que le espera a esta persona y apoyarla con ánimo veraz.


Comenzó La Gaceta con la obscena noticia de que Pérez Rubalcaba mentía respecto a estar enfermo. El auténtico motivo, para este pseudodiario-portavoz-del-PP-más-rancio, era que Rubalcaba se escondía detras de una supuesta enfermedad por miedo a comparecer en el Congreso para responder a las preguntas de los populares sobre el asunto Faisán.
De Rubalcaba se podrá decir lo que cada cual considere, pero precisamente tildarlo de cobarde es una de las mayores torpezas imaginables. Es Rubalcaba un hombre de Estado, como ha venido demostrando a lo largo de sus treinta largos años entregados en cuerpo y alma a la res pública. Siempre desde el Socialismo. Siempre desde una perspectiva de dedicación al servicio publico. No se le conoce a Rubalcaba ninguna trampa, ni de cartón ni de piedra, ningún enriquecimiento personal, ningún cohecho -ni activo ni pasivo-, nada. Sólo, una capacidad de trabajo inmensa y un cerebro único. Hábil entre los hábiles. Sabio entre los sabios. Eficiente entre los eficientes. Un político de raza, una rara avis entre la casta política, donde desgraciadamente abunda la mediocridad.
Sólo así, desde la más profunda miseria, Ignacio Gil Lázaro, diputado popular por Valencia le ha deseado una pronta recuperación, 'para que dé explicaciones del caso Faisán'. Ni una frase amable ni educada, aunque sólo lo hubiera hecho por rutinario compromiso y educación.
No, esta casta política del PP es lo más ruin y canalla que se pueda encontrar en el mundo occidental. Aquí es difícil encontrar la derecha moderada de Europa, con la que se puede dialogar y llegar a pactos. En este PP está concentrada toda la derecha más rancia y ultramontana que podamos concebir. Su misión única es llegar a la Moncloa; no importa por encima de quién pasen ni qué verdades transmuten en la más burda de las mentiras. Para estos, todo vale; y lo primero los bolsillos propios como huchas de los dineros de todos.
Se pone de pie tu corazón. Lo entiendo, lo comparto, te animo.Es así. Las rosas tienen necesariamente espinas. Tócalas con cariño. Y no te enfades, que seguramente te pones muy fea (perdón por el atrevimiento)
ResponderEliminarTe recomiendo mi artículo PROHIBIDO ESCUPIR. No es por nada, pero me gusta que me leas.
Un beso
Gracias, mi querido maestro. Tus palabras son mi norte. Me dice la cabeza que contenga y medite las palabras antes de plasmarlas en un texto, pero, ¡ay!, el corazón tira con todas sus fuerzas y cobra poder frente a la reflexión mesurada.
ResponderEliminarSiempre he sido así, y a estas alturas es difícil cambiar. No sé si llego a enfadarme, porque esta gentuza no se merece tal cosa. Pero callarme no puedo. Es más, de tener delante a alguno de estos 'valientes', es posible que mi reacción ante ellos fuera la de escupirles en la cara. Ni una palabra, sólo el escupitajo que les nublara la visión. Son mala gente, lo sabemos desde hace demasiado tiempo. Pero su continuo mentir, sus exabruptos vomitivos, su falta de respeto y sus intentos desesperantes por regresar a un pasado negro me resultan inaceptables. Y salto con la vehemencia de mi carácter.
Cada día, al leerte, me digo que he de mirarme en tus ojos y ser más comedida en mis respuestas. De momento ya ves que sigo pinchándome el puño en las espinas de esa rosa tan bella. ¿Cómo neutralizar la obscenidad de estos sin ética ni principios? ¿Qué se puede hacer, Rafael querido?
Tu artículo PROHIBIDO ESCUPIR es una vez más esa magistral prueba de que se puede responder, metiendo el cuchillo en lo más hondo de las entrañas malhechoras, con la belleza del verbo.
Tendrías que darme clases. ¡Qué felicidad poder aprender de ti y contigo! Pero el temperamento de cada cual es el que es...
Gracias, amigo.
Un beso.