lunes, 6 de enero de 2014

Y todo fue un sueño

Fueron otros tiempos... otros días... Allí estabas. Enseguida supe que eras tú. Tus ojos negros de mirada profunda, tu tez morena, tu observar con serenidad reflexiva... me cautivaron desde el primer momento.
Nunca antes había sentido mi corazón constreñido de tal modo. Era lo que siempre había soñado sin soñar, distinto a todos, único... ¿Cómo era posible que un sueño de niña adolescente se hiciera realidad? Era como en un cuento de hadas, pero sin hadas.

Fue en la universidad. El mejor de los lugares. El alma del saber y de la curiosidad insaciable. En medio de gentes comprometidas con la Libertad y la Democracia. Franco aún dictaba muertes desde su senilidad prolongada. Ocurrió la "Operación Ogro", el inicio de la caída de la dictadura.

En aquél entorno que marcó mi vida para siempre estabas tú. Recuerdo tu camisa blanca que dejaba entrever un torso musculoso. En silencio sentía cómo mis manos intentaban acariciar esos hombros, y el enorme esfuerzo para frenar aquel impulso.

Pasaron unos meses, la amistad crecía. Amistad compartida con otros compañeros. Una nueva vida en mi vida se abría ante mis ojos, admirados. Sin percatarme conscientemente la unión entre ambos iba afianzándose cada vez más en soledad para determinados momentos...

Aprendí a conocer la ciudad en los largos paseos en que tú me guiabas. Eras un cicerone perfecto... Aquellas callejuelas sinuosas y estrechas del centro antiguo, la playa acogedora con sus aguas atrayentes, el brillo de sus olas que reflejaban a su capricho la luz del sol. Aquellos atardeceres inundados del perfume de los naranjos...

Todo se convirtió en objeto de mi amor, el mismo amor que sentía por ti, por la belleza casi perfecta de tu cuerpo, por tus palabras susurrantes que tantas cosas me descubrieron.

Eras mi rey Midas, cada cosa que pronunciabas o tocabas se transformaba en oro para mí. Estaba locamente enamorada. Mi más discreto de los secretos. El silencio, la apariencia de amistad sin más fue mi dura prueba.

Transcurría el tiempo demasiado lento para mí. Tu, ese muchacho tan correcto, tan amable, no hablabas del amor entre dos. Comentabas el eros de Platón, pero no era ese el que mi ser ansiaba... Así se sucedieron casi tres meses, noventa eternos días con sus noches...

Ocurrió un día inesperado, cuando mis esperanzas se habían diluido casi. Tu corazón fue la palabra. Tímida, muy tímida en principio... caballo desbocado enseguida. Todo el amor, el deseo todo, oprimido y reprimido, estalló locamente.

Nos amamos con desespero, como si la muerte nos acechara de cerca... había que aprovechar cada instante. La embriaguez nos poseyó. El aire se quedó sin espacio entre nuestros cuerpos, tal era su fusión...

Los besos más hermosos del mundo, las caricias paseando lentamente por los cuerpos desnudos mientras las voces de Freud, Nietzsche, Platón, Hegel... nos acompañaban por las tardes, cómplices complacientes del amor más hermoso jamás soñado...

Sonaba Mozart, Grieg, Bach, Schuber, Albinoni, Beethoven, Mahler... no querían perderse tampoco aquel festín de amor.

Imposible ser más feliz que en tus brazos lo era. Tu dulzura la escuchaban mis oídos, la sorbían mis labios, quedaba tatuada en mi piel toda...

Y llegó el despertar amargo, demasiado. Todo había sido tan solo un sueño. Hermoso sueño mientras duró, demasiado bello para ser real. Y demasiado cruel para ser tan solo un sueño.







6 comentarios:

  1. Emocionante Dolores....
    Con el corazón en un puño.... un beso

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  2. Emocionante, tierno, evocador...
    Con el corazón en un puño, un beso
    Antonio

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  3. He enviado dos comentarios y no se si han llegado
    Besos

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  4. ¡Jolines, María Dolores!
    ¿Realidad? ¿Ficción? ¿Novela o ensayo?
    Sensual. ante todo: sensual. Y amoroso también. ¡Ah!, y nostálgico....

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  5. Gracias a todos.
    Antonio, Jesús... hay momentos en que el corazón arranca palabras no habituales a lo que en este blog se suele escribir.

    Pero es que somos así de complejos. Yo lo soy, y de vez en cuando surgen estas cosas.
    Un abrazo.

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    1. Que grande eres,te estuve escuchando,pues era una de las noches que trabajaba y nos dejastes a todos sin palabras,personas con un gran corazon como tu se merecen mucho mas,un abrazo

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