jueves, 19 de noviembre de 2015

Las víctimas de los atentados ‪de ‎París13N‬ no merecen una Misa.



No sabemos si eran creyentes o no, o si profesaban alguna fe distinta al catolicismo. No se lo preguntaron, no podían, ya estaban muertos. ¿Pero y sus familias? ¿No tienen derecho a pronunciarse al respecto?
Primero fue en Nôtre Dame, París. La pasada tarde en la Almudena, Madrid.
Qué interés en envolver el dolor ajeno en los 'paños calientes' de otro dogma. Se habla, se critica, se echa chispas por la boca acerca del fanatismo del terror yihadista, del que no me cabe ninguna duda. 

¿Y el fanatismo de los católicos? ¿O en este caso todo es bueno y sagrado y bendecido por Dios?
¿Se ha rezado y pedido también por las almas de los terroristas muertos?
¿Acaso Dios cuida solo del "rebaño" recomendado por los "vivos" con sotana?
¿Un Dios para muertos "buenos" y Otro para muertos "malos"?
¿Monoteísmo?, ¿Maniqueísmo? ¿Y por qué no Agnosticismo o, mejor, Ateísmo?
¿Por qué no LAICISMO y respeto a cada cual?
Este Dios bajo cuyo amparo protector quedan ahora las víctimas del yihadismo ya fue invocado para bendecir otras guerras llevadas a cabo en su nombre: Guerra Santa, Cruzadas ...
De "Cruzada" y también de "Guerra santa" se tildó la Guerra Civil Española. Devenida del fracaso parcial del golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 contra el legítimo gobierno de la Segunda República Española. Hitler y Mussolini, nazismo y fascismo (dos caras de una misma moneda), sumaron sus fuerzas para acabar cuanto antes con los "herejes" que se resistían a doblar sus rodillas ante el cruel asaltante, ladrón de lo propio tan querido y respetado.

Y la Iglesia católica, ¡cómo no!, ocupó un lugar prominente y bendijo todo tipo de asesinatos que venían del "bando nacional", los buenos, los "cruzados" en nombre de Dios.
Durante la Segunda República se procuró uan brutal violencia política instigada desde un principio por el Partido fascista "Falange Española", con especial atractivo para los jóvenes de derechas dispuestos a la acción violenta (tal como en la actualidad Albert Rivera y sus "Ciudadanos" ). 

El camino, sembrado, facilitó el golpe militar.
De ello y de muchas más precisiones se han encargado los historiadores dando una versión u otra en función de su creencia política.

Franco, el militar alcista, se vio llamado por Dios bajo el nombre de Caudillo  Generalísmo. Y vencedor de la brutal contienda fue elogiado por el más alto cargo de la Iglesia. El propio Papa Pio XII felicitaba telegráficamente a Franco por su victoria católica. Y leyó personalmente a través de Radio Vaticano:


Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la Católica España, para expresaros nuestra paterna congratulación por el don de la paz y de la victoria, con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probado en tantos y tan generosos sufrimientos.

Y Franco ya paseó bajo palio a lo largo de su cruel y dilatada vida.

El poder de la Iglesia quedó consolidado en todos los órdenes imaginados.
Una Iglesia opulenta y siempre con sus fauces abiertas para engullir lo que se le ponga por delante.

Por todo ello y por mucho más, es inaceptable en una sociedad que pretende ser ‪‎libre‬respetuosa‬ y ‪‎culta‬ que se sigan produciendo estos actos propios más bien de cualquier tribu selvática.

Respeten a los muertos, por amor de Dios.

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