jueves, 4 de abril de 2013

CRISTINA INFANTA, IMPUTADA

Con la decisión valiente del juez Castro el cuento de la Cenicienta acaba con la disolución de la magia y la vuelta a la realidad cruda, la calabaza en lugar de lujosa carroza real, y los corceles no son más que ratas de cloaca. Así lo describe el genial Manel Fontdevila en su viñeta de hoy.
Lo extraño en este asunto tan abyecto es que Cristina Infanta no estuviera ya imputada desde hace tiempo. Urdangarín ha demostrado ya su IC; ahí, en esa pareja la que corta el bacalao es Cristina Infanta. El esposo, alto, rubio y poco, muy poco más. Su parentela con la esposa y con el padre de la misma. Sin la ayuda de Cristina Infanta, el rubio nada hubiera sido capaz de urdir.

Mucho presumió de fachada el suegro Borbón en el discurso navideño de 2011 acerca de que la Justicia es igual para todos, pero de inmediato el Fiscal Anticorrupción se ha puesto a hacer los deberes para impugnar el extraordinariamente razonado Auto del juez José Castro, que ha demostrado coraje y respeto a la Justicia ''igual para todos''.

Cualidades totalmente opuestas a Juan Carlos, aún Jefe del Estado, del que desconozco ''su gran papel 'milagrero''' el 23 F. Asunto demasiado turbio para mí, por mucho que mi opinión vaya a contracorriente de la gran mayoría.

Y el otro asunto borbónico tampoco es alentador ni ejemplar: 'La corona (de España) por una Corinna', con la aquiescencia de los hijos. Una humillación de Sofía que no merece un reino, y nefasto ejemplo para las mujeres maltratadas y humilladas por un marido cobarde que disfruta con las vejaciones a la esposa.

Todo muy medieval. Además, entre los motivos expuestos por el juez Castro queda también la duda de por qué reuniones en el palacio de Marivent y en la misma Zarzuela. En el aire permanecen demasiadas dudas respecto a quién o quiénes están en realidad detrás de todo este fétido embrollo.

Ahora este Gobierno ya no se conforma con el recurso mencionado. Ya han comenzado a torpedear al juez Castro pues la imputación de un miembro de la realeza puede ”manchar” la marca España, así se ha manifestado García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores. De inmediato vamos a contemplar otras ”excusas” contra la necesaria imputación de Cristina Infanta.


Sin embargo, considero que la actuación del juez Castro, defendiendo la IMPARCIALIDAD de la JUSTICIA, es la mejor de las imágenes que de la España actual se puede ofrecer al exterior. Bastante oscurantismo hay en este país pleno de corruptos que salpican al PSOE y con excelencia al PP, pringado éste (¿supuestamente?) hasta la médula.

Y ahora sale Martínez Pujalte, el maleducado que se descojonaba de risa junto a otro impresentable, Zaplana, ante el dolor de Pilar Manjón, una madre desgarrada por la muerte de su hijo Daniel en la masacre yihadista del 11 de marzo, sale mugiendo que la imputación de Cristina Infanta no es más que el deseo de notoriedad del juez Castro.

Mucha fuerza e integridad deben acompañar al juez Castro. Todos los demócratas que necesitamos y demandamos constantemente la verdadera limpieza de España debemos estar al lado de este valiente juez, manifestarle nuestro apoyo y defensa en lo que hiciere falta.



3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo, querida María Dolores... me lo llevo y lo comparto... un abrazo...

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  2. Gracias a ti, Queralt. Tan amable como siempre.
    Un abrazo

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  3. Gracias a ti, Queralt. Tan amable como siempre.
    Un abrazo

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