viernes, 26 de febrero de 2010

COTINO Y LA GESTAPO DEL NACIONALCATOLICISMO

Sr. Cotino, sin el propósito de  tener en cuenta, en este momento, las tantísimas irregularidades cometidas por usted en aprovechamiento de su cargo político, desatendiendo  el auténtico funcionamiento de la Ley de Dependencia, sin que se le rasgue el alma al ver la cantidad de gente absolutamente necesitada de esta ayuda social, y a cuántos de ellos rapta la muerte antes de recibir la bendición de esta asistencia,  mientras usted,  con una frialdad de corazón muerto, dedica presuntamente sus esfuerzos y el dinero que le está encomendado en otros menesteres: en  beneficiar  todo lo que tiene que ver con su parentela, y sólo por esto ya debería estar usted encausado, al menos políticamente.
Hoy, sin embargo, no es éste  el motivo  por el que considero que usted ha traspasado, y con mucho, la frontera de la decencia ética minimamente exigida a un parlamentario que es, además, vicepresidente del Consell,  al insultar vejatoriamente a la diputada Mónica Oltra.
Usted, supernumerario opusiano, hombre de intensa fe y supuesta caridad, conocedor de los antecedentes familiares de la sra. diputada -obligados por la honra de una más que despreciable y tremenda dictadura-, ha pronunciado esas 'divinas palabras':  "Si fuera su padre, me avergonzaría de tener una hija como usted, pero como posiblemente no conoce a su padre..." y lo ha dicho sin ningún tipo de piedad, más bien al contrario, con la finalidad vergonzante de querer humillar a la sra. Oltra. Con este acto ha caído usted, sr. Cotino, en lo más rastrero que un ser  puede alcanzar.
Usted solito se ha autodescalificado manifestando sus viscosidades viscerales ;  ha mostrado su  auténtica vena de machista ultra, de retrogrado político y religioso a la más antigua usanza, sabedor y consentidor de las barbaries franquistas, que a tantas familias obligó a emigrar, simple y llanamente por pensar libremente y no babear ante las brutalidades del dictadorcete.
Y usted, sin poder contener su bilis, que ha sido más soberbia que su pretendida humildad cristiana, insultando a la sra. Oltra nos ha insultado a gran parte del país, que nos sentimos plenamente identificados con su situación, la cual nos concita una intensa empatía, justo lo opuesto que usted pueda despertar, que no es más que desprecio y un profundo asco.
Una petición de disculpa no puede ser suficiente. Debe haber una responsabilidad política al menos: usted debe dimitir. Y, si la directamente aludida en su soez  afrenta  decide ir a los tribunales, tendrá nuestro apoyo, como ahora lo tiene.
Pero, usted, sr. Cotino, váyase. La ciudadanía no merece tener semejantes "representantes", que son la vergüenza de un país.

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