domingo, 7 de agosto de 2011

CUANDO RAJOY MANDE

Sí, he elegido el verbo 'mandar'. Muy probablemente Rajoy mandará pero jamás gobernará. 'Gobernar' conlleva unos matices semánticos que son incompatibles con Rajoy. The Economist definió a las mil maravillas a este personaje, "el hombre que no tiene nada que decir".

Con observar tan solo un poco, sabemos ya qué va a suceder en este país, España, cuando Rajoy mande. Sus lacayos van abriendo las puertas del tesoro cuidadosamente guardado: el programa de Rajoy. Cospedal, en C-LM, ha aumentado sustanciosamente los euros de sus gentes de confianza. Hasta cuatro mil al año. Fabra, en Valencia, va a gastar 793.000 euretes en asesores también de su confianza, a pesar de los 17.000  funcionarios de la administración pública. Cospedal tiene 'colgados' a los farmacéuticos. Fabra, siguiendo fielmente en esto a su antecesor, olvida la aplicación de la ley de dependencia para aquellos más necesitados. Cospedal echa las culpas al gobierno anterior, de color distinto. Fabra sigue sin cambiar el azul del Consell, pero en este caso la culpa es de Zapatero.

Los Calvitos y Pons
Gonzalez Pons continúa su machaca de adelantar el adelanto de las elecciones o tomar auténticas medidas ante la crisis internacional. Interesante. Muy interesante. Las últimas medidas 'populares' son la bola de cristal que podían necesitar todavía los incrédulos. En Valencia ciudad y en su cinturón metropolitano (las poblaciones de alrededor) el PP ha tomado la decisión de aumentar un trescientos por cien el tributo por la basura. Los mismos que gritaban su no a subir los impuestos aprovechan las vacaciones augustas para, con nocturnidad y alevosía, olvidar sus propias palabras y engañar a los mismos que con sus votos los encumbraron al poder, buena parte del pueblo valenciano.

El mismo viceportavoz de comunicación afirma que los españoles (siempre la sinécdoque, pars pro toto en este caso)  quieren el cambio que representa el PP, un "partido de centro y reformista que piensa en el futuro de España". Nada entendemos. ¿PP, cambio?, ¿PP, centro y reformista? Rajoy, a decir de Pons, está por la "austeridad sin dolor". El sudoku de Pons me resulta imposible. No consigo descifrarlo.

Y cuando no le quedan argumentos creibles, se echa de la manta de ETA, Bildu y demás mentiras. Al margen de simpatías hacia unos u otros, los hechos son constatables y son ellos los que nos informan acerca de que jamás hasta la fecha ETA había estado tan débil como ahora.

Los insultos a la inteligencia y las afrentas a nuestra dignidad por parte de este personaje que portavocea a su señor no se pueden consentir. Lo que vemos es lo que veremos. Echarán mano del bolsillo de los contribuyentes. Donde mandan desde hace mucho porque el Gobierno Socialista lo hizo requetemal y es el culpable. Donde son nuevos, la culpa es de los de antes. Españolitos hartos a rabiar, pero ahora buscan el cielo PoPular.

Además de estas últimas medidas del quehacer 'popular' no podemos obviar aquellas cosiellas de las que se ha hablado ya demasiado aunque no pueden dejarse en el olvido. No debemos ni queremos omitir la insultante xenofobia mantenida por el PP catalán, con Alicia al frente. Rajoy, la callada por respuesta. Ni la clara postura antiautonómica queriendo devolver las transferencias que no son productivas económicamente, y el regreso a un centralismo antiguo y con rememoraciones muy negativas. Rajoy calla y otorga. Ni tampoco la corrupción como algo intrínseco a la médula de este partido. Rajoy calla y deja hacer. Y este último asunto no ha hecho más que explotar suavemente. Nada comparable con lo que queda. Que Dios les pille confesados, aunque con Ratzinger  van a tener la solución y absolución facilísimas. Y ya está ahí...

Siempre el genial Forges
La  púrpura y larguísima capa nupcial de Cañizares le va a servir de cobijo a Rajoy. Será su nuevo palio. Mientras, los suyos van obrando y seguirán contra esto y aquello. Pero la clase pudiente económica y socialmente -aquí guarecemos también a la jerarquía católica, ¡faltaría más!- seguirá saliéndose de rositas. Los más débiles, para que la aseveración darwiniana mantenga su veracidad, son los llamados a ir extinguiéndose. El cambio prometido por Rajoy es tan solo esta vacuidad. Nada más. Al tiempo.

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