domingo, 4 de agosto de 2013

accidente a grandeira

no aceptamos las mentiras como “explicación” de “sus verdades”, las del PP y las de Renfe y Adif. Demasiado presurosos en quitarse las propias “pulgas” y echarlas en su totalidad al maquinista.
Excelentes las palabras clarificadoras de Paco Altemir.
Desde la tragedia de Atocha (191 muertos), el 11M de 2004, la del Metro de Valencia (47 muertos + 43 heridos), el 6J de 2006 y ahora el de la mortal curva de A Grandeira (79 muertos y cerca de un centenar de heridos), el 24 J de 2013, siempre el poder bajo las siglas del PP y sus adláteres ha procurado echar las culpas a los demás.
En 2004 atribuyeron obcecadamente la autoría del atentado a ETA .Lo intentaron por todos los medios a su alcance, con tal de permanecer en el ordeno y mando, alimentando corruptelas y forrándose los bolsillos propios a cambio de vaciar los nuestros. Cualquier cosa menos admitir que los yihadistas se vengaron contra el pueblo español en lugar de hacerlo en la persona de Aznar, el tercero de las Azores.
En los dos últimos casos, ” la culpa es del maquinista”. En Valencia éste murió en el accidente y poco podía defenderse. Entre tanto, las autoridades peperas se han mostrado como indecentes en su más alto grado, quizá solo comparable con su paupérrimo coeficiente mental, si hay que medir dicho coeficiente por la buena gestión y productividad de estos que dicen llamarse políticos.
Y la historia se repite ahora, es una historia interminable. Desde Ana Pastor, ministra de Fomento, hasta los presidentes de Renfe y Adif, pasando por la carroña mediática que alimenta una audiencia de IC también cero que, además, se deleita vergonzosamente en hurgar con sal en las heridas de los familiares, todos apuntan asquerosamente solo contra el maquinista José Garzón -¿el apellido conllevará alguna maldición de los ultras?-. Luchando están desesperadamente con tal de no asumir ni una sola de las muchas responsabilidades que, quieran o no, les corresponden. Y ojalá, como bien dice RMA, el juez pertinente no sea una ‘persona contaminada’ y sea capaz de emitir un juicio imparcial y, por ende, justo.
También es de ‘extrañar’ que éste que se denomina primer partido de la oposición al que tanto ‘bombo’ le da el PP, aunque solo falta ya que lo amortajemos, mantenga un vergonzoso silencio ante la gravedad de los acontecimientos post-accidente. ¿Dónde están los casposos hombros de Rubalcaba y su Elenita tan soberbia y cada vez más alejada del pueblo?
Me repito, pero es la verdad, ¡estamos solos¡ Los ciudadanos tenemos que arremangarnos y comenzar en serio a luchar por nosotros mismos¡¡¡¡
Y sin embargo es inevitable plantearse una pregunta: ¿la corrupción se ha extendido por el sistema más que nunca o el nuevo régimen de verdad que opera en nuestras sociedades es más descarado, la hace más visible? Antes el discurso que acompañaba la política ocultaba la corrupción y ahora no alcanza a esconderla, ¿por qué ha aumentado o por qué ha triunfado el cinismo? Probablemente se combinan las dos cosas: la ausencia de proyectos políticos más allá del horizonte económico reduce las motivaciones de los que se dedican a la cosa pública y desmoviliza a los ciudadanos. De ahí la sensación de mediocridad creciente de los gobernantes. Pero, al mismo tiempo, un régimen de "verdad" basado estrictamente en el dinero hace más visible la cruda realidad del sistema de intereses. Michel Foucault lo llamaba el principio de Rosa Luxemburgo: la incompatibilidad entre “la evidencia adquirida de lo que pasa realmente, evidencia adquirida por todos, y el ejercicio de la gobernabilidad por unos pocos”. Luxemburgo había dicho: “Si todo el mundo supiera, el régimen capitalista no duraría 24 horas”. Todo el mundo sabe. Y el capitalismo no se ve amenazado. Quizá la explicación esté en lo que Michel Foucault llama el principio de Solzhenitsyn o del terror: “La gobernabilidad en estado desnudo, en estado cínico, en estado obsceno. En el terror, es la verdad, y no la mentira, lo que inmoviliza”. Lo vemos en el miedo ante la crisis que paraliza a la sociedad. La democracia es incompatible con este sistema de gobernabilidad. El capitalismo no está en peligro; la democracia, sí.
Josep Ramoneda


Este mal obrar del PP recuerda peligrosamente -como bien apuntas- a la extraordinaria denuncia de Orwell.  En ”1984” hay frases que son actualísimas. ”La ”neolengua” (del PP) con la finalidad de limitar el alcance del pensamiento”, ”Uno afirma su poder contra otro hombre solo haciéndole sufrir” (echemos una ojeada a la España actual, hecha unos zorros). Y una que, para mí, es genial y vivo retrato del ahora en este lugar: ”SI LOS HECHOS DEMUESTRAN OTRA COSA, HABRÁ QUE CAMBIAR LOS HECHOS”.
http://youtu.be/vecbo6aX6zo


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