domingo, 4 de agosto de 2013

INSOPORTABLE TANTA MENTIRA. Fin de la cita..

No hace falta insistir en la abominable situación en que Rajoy en año y medio ha dejado a España. lo sabemos todos, bien que un tercio de la población todavía parece creen en el mendaz Gran Percebe.

Este país en nada se parece a lo que era cuando aquel funesto 20 de noviembre de 2011 las urnas le otorgaron el poder a Mariano Rajoy. Poder del que éste ha abusado con ganas usurpando la democracia que tanto nos costó de alcanzar. Rajoy ya no es solo es Presidente del poder Ejecutivo, sino que increíblemente se ha apoderado del Legislativo y, lo que es inaceptable, del Judicial.

Sin Sanidad, sin Educación, sin Dependencia, sin Cultura, sin Trabajo, sin Techo, sin Dinero, sin Derechos. Fin de la cita.

Ya nada sorprende. Nada esperábamos de esta gente. Siempre supimos de su capacidad de mentir y de sus ansias en servir a los poderes financieros. Su único dios es el dinero. ¿Arruinar a la gran mayoría del pueblo? No solo no les importa, sino que les resulta necesario para perpetuarse como casta.
Rajoy, presionado por los inversores extranjeros, compareció ante el Parlamento y se enrocó en su mentira ante los aplausos indecentes de su clac. Ante el discurso escrito por un súbdito se mostró como es, como un deficiente mental profundo que le viene de su "estirpe". Fin de la cita.

El proceder del Presidente nos trae a la memoria a aquel monarca del siglo XVII, Carlos II, al que se la "bautizó" como 'El Hechizado' para intentar engañar a la gente sobre las deficiencias del personaje.
La "indolencia" de Rajoy, el que dice no entender su propia letra ni percatarse de cuándo una frase es simplemente una cita, señalada como tal para evitar la confusión de 'lesa autoridad', es señal clara de una inteligencia sin par.

Lo ciertamente preocupante, sin embargo, no es que el Presidente niegue a Bárcenas, procurando señalar a su "gran amigo" como una pieza independiente y ajena al partido del que es presidente, el PP. Tampoco nos sorprenden sus ansias patrias contra Gibraltar para descorrer una tupida cortina de humo. No.

Lo realmente inquietante es la idiocia de un buen número de gentes que no deberían tan siquiera recibir el nombre de ciudadanos. ¿No se han percatado todavía del brutal engaño del que, desde un principio, han sido sometidos? Con la desvergonzada neolengua -tan genialmente avisada por Orwell- propia de todos los regímenes fascistas, no solo no han cumplido ni un solo de los puntos de su programa electoral, sino que continúan sin cesar los ataques que el sistema ultra-neoliberal va imponiendo despacio pero sin pausas, como aquello de la rana puesta a cocer en agua templada a la que progresivamente y, que sin que se percate, le van aumentando la temperatura del agua.

Si el FMI exige una bajada del 10% de los salarios, Rajoy
la cumplirá como buen sicario. De inmediato, vendrá el tajo a las pensiones, y así incesantemente.

El despertar del pueblo es de absoluta necesidad para forzar un proceso constituyente y lograr la necesaria democracia usurpada y no defendida tampoco por el otro 'gran' partido que conforma, junto al PP, este disparate.


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