CAMPS ESTÁ MUY ENFERMO, ¡DE VERDAD!
Hace tiempo que Camps no pisa la realidad, porque ésta le desborda. Lo hemos ido viendo a lo largo del tiempo con unos cambios de humor de alfa a omega, unos ojos vidriosos y una mueca por sonrisa, que indican que Camps no está en sus cabales, y seguro que necesita y se ayuda de alguna(s) sustancia que le ayude a sobrevivir el calvario que se ha buscado él solito con su "amigo del alma al que quiere un huevo".
Ya Aznar, poco antes de acabar su mandato, gastó del dinero de todos los españoles la friolera de 2'3 millones de euros, para conseguir la obtención de la medalla de oro del Congreso de loa EEUU, que nunca obtuvo, aunque sí salió de nuestros bolsillos el mencionado dinero. La megalomanía de Aznar es también de psiquiatra, así como sus continuas descalificaciones a la solvencia y valores de España, él que tanto alardea de patriota. Y es que Aznar es un tipo codicioso, con un rencor y una envidia insuperables. Un mezquino repulsivo.

Y la responsabilidad de la situación enferma que Camps padece ahora es de todos aquellos que, desde un principio de destaparse la trama corrupta Gürtel, han procurado obviar la gravedad del tema, y como "queriendo hacerle un favor" al President han intentado "tapar" la corruptela. Comenzó el "más que amigo", De la Rúa, sobreseyendo la imputación a la que había llegado la intrucción del juez Flors. Después, desde Rajoy hasta cualquiera de los representantes del PP en la Comunidad Valenciana, y en especial la señor Barberá, han negado que en Valencia existiera el caso Gürtel.
Este pasado sábado, Camps -cual un Napoleón cualquiera- se ha dado un homenaje ante unos mil quinientos simpatizantes (Rajoy no acudió ni tampoco la cúpula del PP de Alicante), y no conformándose ya con las frases infantiloides que repite reiteradamente: todo es muy bonito, ahora soy más feliz que nunca..., ha dado un paso más en su personal locura, pidiendo para él y para su gobierno "UNA MEDALLA MUNDIAL INTERPLANETARIA".
No, no es para reirse. La enfermedad que sufre Camps, alentada por sus "amiguetes", se traduce en alucinaciones, como echar las culpas de Gürtel a su "sacrificio" por asumir el reto de liderar el PP a nivel nacional, "conseguimos que el PP esté a las puertas de gobernar en España. He ahí el origen de todo lo que está pasando, ¿lo entendéis?" (sic). Considera que se le responsabiliza injustamente por no haberse humillado ante el Gobierno (Central) socialista. Es incapaz de ver su íntima relación con El Bigotes y el empobrecimiento consecuente de la Comunidad Valenciana, que es la que más parados tiene.

Rus, desvergonzadamente, llama maleantes a los jueces del Tribunal Supremo, que han estimado devolver al TSJCV el asunto Camps, porque consideran que la gravedad del asunto va mucho más allá de los tres tristes trajes. Y Camps, a pesar de todas las mentiras que los "suyos" desperdigan a su alrededor, se sentará en el banquillo de los acusados. Su soledad -buscada- es terrible.
¿No recuerdan aquello que tanto ha repetido el PP, refiriéndose al juez Garzón, que la Justicia debe actuar por igual ante todos los ciudadanos?. Pues, eso. Ahora le toca a Camps.
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