viernes, 12 de marzo de 2010

IN MEMORIAM, SEXTO ANIVERSARIO DEL 11-M.


Hace seis años nos despertamos con la noticia tremenda de un brutal atentado en el tren de cercanías, repleto de trabajadores y estudiantes, a su llegada a la estación de Atocha (Madrid). Murieron 192 inocentes y hubo cerca de dos mil heridos. Las familias, deseperadas, acudían a Atocha en busca de noticias acerca de sus seres queridos. Las lágrimas, los gritos de llamada, las sirenas de las ambulancias, de los bomberos, de la policía, impregnaron el ambiente. No se respiraba más que dolor.
Faltaban tres días para las elecciones generales, que se celebraron el 14 de marzo de ese mismo año, 2004. El Gobierno en funciones, bajo el mandato de José María Aznar, calculó la diferencia electoral que podría producirse si el atentado era causado por islamistas integrales -yihadistas- o por la banda terrorista ETA. De ser ésta última la autora de los crímenes, la posibilidad de ganar el PP las elecciones era mucho mayor, ya que el ataque islamista quedaría relacionado, de inmediato, con el trío de las Azores y la invasión de Irak. No olvidemos que junto a este 11-M, hubo un 11-S en Nueva York (G. Bush) y un 11-J en Londres (T. Blair), y la soberbia y falsedad de Aznar quedaría todavía más al descubierto.
Por ello, los polulares urdieron el embuste de que fue ETA la causante de la masacre. Así lo afirmó reiteradamente el nunca olvidado Zaplana y el entonces ministro de interior, Ángel Acebes. Y el mismo Aznar mandó un comunicado a los jefes de Estado  trasladando tamaña farsa, con la finalidad de difundir y dar credililidad a su alevosa falsía.
Pero la investigación de los Cuerpos y Fuerzas del Estado Español trabajaron deprisa y muy eficazmente, descartando, de entrada, la autoría de ETA.
El pueblo español no aguantó más mentiras de Aznar and company, y, al depositar su voto el 14-M, dio la victoria al PSOE.
Se formó una Comisión de investigación, en la que, por cierto, ante el emotivo discurso de la sra. Pilar Manjón, que perdió a un hijo de 20 años, Daniel, algunos peperos dieron muestras de su grosera educación y nula sensibilidad, leyendo periódicos y hablando con sus compañeros de partido, sonrisitas por medio, mientras tanto. Destacó en esta faena el siempre veraz y nada interesado del impresentable Zaplana.
Pilar Manjón, además de la terrible pérdida de su hijo, sufrió en carnes propias insultos, oprobios, despechos, burlas...Incluso la lideresa, desEsperanza, calculadora y fría como el mármol, negó para la Asociación 11-M Afectados del terrorismo las ayudas económicas, pródigas, que concedió a la Asociación víctimas de ETA, especialmente siendo su presidente un tal Alcaraz.

Hoy, Pilar Manjón, en uso de su derecho más que bien ganado, ha criticado duramente a Aguirre y a Aznar, adornado con peineta, así como ha reponsabilidado a El Mundo y a su director, Pedro José, de las tergiversaciones acerca de la autoría del  11-M, de su marear constantemente la perdíz. Y ha solicitado que nuestra memoria guarde  lo ocurrido el 11-M y las aclaraciones que aún puedan quedar por descifrar  se realicen.  Bien que el Tribunal de Justicia, presidido por el juez Gómez Bermúdez, tras meses de intenso trabajo, dictaminó "ninguna prueba" implica a ETA. Pero el PP, erre que erre, acompañado de su acólito, el compañero de Ruíz de la Prada. Y ahora también se suman a estas insidias los jerarcas de las sotanas.

Nuestro respeto y apoyo a las víctimas  y a sus familiares, agrupados en la Asociación 11-M, nuestra memoria será fiel a ellos, con el dolor compartido de su corazón. Y, ante cualquier nueva patraña que se vaya urdiendo al respecto, ahí se mantendrá firme nuestra convicción y ayuda para conseguir que la verdad resplandezca siempre.

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