lunes, 22 de marzo de 2010

O ME EQUIVOQUÉ AL VOTARLO O ÉL SE HA EQUIVOCADO DE PARTIDO

¡Quién te ha visto y quién te ve!


El 27 de septiembre de 2008, Jorge Alarte, por un diferencia de siete votos, obtenía la Secretaría General del PSPV-PSOE en el XI Congreso del Partido Socialista Valenciano. Creo que muchos depositamos en él nuestra confianza con el deseo de ver un auténtico cambio en nuestro socialismo y así recuperar la Generalitat y llevar a cabo políticas de izquierda.
Durante el tiempo transcurrido desde la fecha mencionada hasta el día de hoy han motivado nuestro desencanto algunas decisiones tomadas por el Secretario General. Pero la noticia publicada en Levante-EMV, ayer,  21 de marzo, ha sido ya desbordante.

Nunca debemos ni podemos, desde el Partido Socialista, asemejarnos a las actitudes y hechos que el PP realiza con toda normalidad, protegiendo los intereses privados de los amiguetes capitalistas, y que no sólo son injustas, sino ilegales, de modo que muchas de ellas están en los tribunales de Justicia.

La Alcaldesa de Valencia, la señor Barberá, ha llevado a cabo  tres modificaciones del PGOU, recalificando 80.000 metros cuadrados de solar de uso público convirtiéndolo en   privado, en la Avenida de las Cortes Valencianas, para la construcción de un nuevo estadio del Valencia CF, club que pasaría a ser titular de dicho lugar, a cambio simplemente de compensar al Ayuntamiento con unos pocos dineros en metálico y terrenos en otras zonas de la ciudad, hecho que provocó la protesta vecinal materializada en la Asociación "Cercle Obert". Ahora, ante los continuos problemas finacieros del Club de fútbol  (Entidad privada con ánimo de lucro, no lo olvidemos),  consiente en que, tras el derribo del actual estadio del Mestalla,  en el solar se puedan construir nuevos edificios: 9 torres de 16 pisos cada una, además de una zona comercial. Quien conoce esta zona sabe de la barabaridad de la que estamos hablando, pues es un destrozo más, sin adjetivos posibles,  de la ciudad de Valencia. Sería ésta, al parecer, la única forma de que el Club pudiera salir del atolladero económico en que se encuentra, pero a costa, claro está, del perjuicio público, como es habitual en el PP.
El partido socialista se personó como acusación, y el Fiscal, tras las investigaciones pertinentes,  ha contemplado en la actuación PoPular  indicios de delito de prevaricación y de amiguismo particular en detrimento del bien público. Y en este sentido está trabajando la Justicia.
Por otra parte, la intervención del Consell propició que el pasado 25 de agosto, Bancaixa concediese un crédito  a la Fundación Valencia CF por valor de 74 millones de euros, con el aval del Instituto Valenciano de Finanzas. Con ello se cubrió el total de la ampliación de capital y convirtió a la Fundación Valencia CF en propietaria del club. A pesar de todos los esfuerzos de Miguel Llorente, desde su presidencia del Club, el 7 de junio, el Valencia CF arrastra una deuda de 300 millones de euros que le obliga en un futuro inmediato a vender patrimonio y jugadores.

Y aquí, generosamente y al lado del capital,  aparece el nuevo posicionamiento de Jorge Alarte, que tras reunirse con Llorente, va a propiciar la retirada del recurso contra el modelo del PAI, presentado en su día. Dice Alarte (Levante-EMV, 21/03/2010, pág. 43), que su cambio de criterio es por motivos electorales. Es difícil convencer a la ciudadanía de este cambio de parecer con un clarísimo giro a la derecha;  y los que votan PP lo van a seguir haciendo. Pensar lo contrario es, como mínimo, una ingenuidad. Además  los simpatizantes y  la militancia, sobre todo  la de base,  no comulga con ruedas de molino. Ya se vio en el XI Congreso, en que no aceptó el cambio de siglas PSPV por PSCV, tal y como deseaba Alarte.

Y además, el Valencia CF no va a modificar la volumetría a construir, pues, de hacerlo, no obtendría las ganancias previstas, y lo único que le interesa es el money.  No sé si los concejales socialistas se dejarán convencer por el Gurú  de Alarte, que hasta ahora se esta saliendo con la suya, dejando en la cuneta a muchos anteriormente fieles.  Sus asesores deberían aconsejarlo mejor, pues el maquiavelismo llevado a sus extremos pasa factura más bien pronto que tarde.

Alarte, con esta traición a los principios del Partido, no sólo no va aganar esos votos que él dice poder obtener, sino que quizá pierda muchos de los que contabiliza como seguros. En más de una ocasión, en el programa de debate que retransmite la cadena Ser en Valencia, los jueves a las 19 horas, Rafa Rubio, portavoz socialista en Diputación ha conseguido hacer encajes de bolillo dialécticos para salvar a Alarte de las críticas de MªJosé Catalá,  alcaldesa de Torrent, debido a las "meteduras de pata" del Secretario General. Pero estas cosas no pueden durar siempre.

En esta vida no todo vale. Y en política, tampoco. Con estas actitudes de Jorge Alarte se puede llegar a la peligrosa conclusión de que todos los políticos son iguales. Y como esto no es cierto, para evitar equívocos, hay que obrar en consecuencia con los ideales del partido al que se pertenece, y,  que, en este caso además, se lidera.

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