martes, 8 de junio de 2010

RUS EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS


Alfonso Rus, alcalde de Xàtiva y presidente de la Diputación, ha sido sentado hoy, 7 de junio, en el banquillo de los acusados en la vista oral por las injurias y amenazas a los profesores que dicen, al hablar, "aleshores" y "gairebé", y amenazarlos con "rematarlos".

Han sido la convicción de contar con la razón, y la valentía y perseverancia de la Escola Valenciana y del sindicato STEPV los responsables  de que  la juez de Primera Instancia e Instrucción del juzgado nº 2 de Xàtiva, tras hora y media de comparecencias, haya dictado el VISTO PARA SENTENCIA.

El juicio lo hubiera tenido ganado Rus en un abrir y cerrar de ojos, si su abogado hubiera sido más espabilado y hubiera expuesto con veracidad ante su señoría los motivos de por qué Rus habló así de los profesores que utilizan un valenciano normalizado: Rus tiene un vocabulario reducidísimo, y entre las palabras y frases que utiliza con fines peyorativos, despreciando a los que le pueden plantar cara, se repiten unos cuantos vulgarismos, como gilipollas, la expresión rodilla en tierra, para manifestar que los demás son sus súbditos, y el verbo matar y con el prefijo "re-", rematar,  queriendo intensificar el acabar con aquellos que le puedan llevar la contra. Tambien conoce la palabra "dinero", "soborno", "mandar",  y poco más. Pero Rus se ha enrocado en sus propias mentiras, y su letrado ha querido desviar el tema hacia lo político. Pero la acusación ha desmentido a Rus y ha clarificado el momento y el porqué el acusado profirió tan exquisito vocabulario contra los docentes.

Ahora queda el fallo judicial, y, si Rus es condenado, al ser un juicio de faltas, lo más que puede suceder es que tenga que abonar las multas, que ascienden a 4.000 euros. Económicamente, para Rus, esta cantidad es insignificante, "Xe, serà per diners?.

Pero moral y políticamente está tocado desde hoy, sentadito en el banquillo. Esto no se lo esperaba él. De hecho, a pesar de su conocida chulería, ha tocado a rebato, y más de sesenta personajes del PP, desde sus concejales, alcaldes de las comarcas más cercanas, y altos cargos de Diputación han venido a arroparle, y seguramente a intimidar con su presencia a la señora juez, para que no confundiera a Rus, personaje de tan alto rango, con el título de la canción llevada a Eurovisión, "Algo pequeñito".

A las preguntas de los periodistas, a la salida del juzgado, Rus se ha revestido de su personaje habitual, al decir que es una "vergüenza" que le hubieran sentado en el banquillo "por decir gilipollas a tres señores". Y es que Rus no cambiará jamás. Prepotente, déspota y autoritario; justo lo que Diego Gómez, presidente de Escola Valenciana y la secretaría del STEPV quieren que sea ahora reprobado y se recupere la dignidad del profesorado, que el Sheriff de la Incultura quiso  burlar.

Por cierto, ¿qué hacía, el secretario del Ayuntamiento, sentado detrás de Rus, en lugar de atender su trabajo en el consistorio? Él, Eduardo Balaguer, es un funcionario público, y aunque esté afiliado al PP, su sitio no es estar arropando al alcalde, sino trabajar para todos los ciudadanos, desde una neutralidad que debería ser imperativa, ética y laboralmente.



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