viernes, 18 de junio de 2010

¿SON UNOS VIVIDORES LOS FUNCIONARIOS Y LOS PENSIONISTAS?


El presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, tras la votación  del pleno de esta institución, acerca de bajarse el sueldo los diputados provinciales, expuso su opinión al respecto: "tenemos mucho cinismo y por eso aprobamos esto".

Rus, aparte de considerar que esta bajada de sueldos (la de los diputados) únicamente supondrá un ahorro de 110.000 euros y que esto no soluciona el déficit público, parece sólo preocupado por las apariencias:  podrá dar la "impresión de que los políticos somos unos vividores".  "La gente pensará que como estos tienen mucho dinero, pues que se bajen el sueldo". "El 99% de los políticos somos gente honrada y trabajadora", que realiza su labor "con honestidad".

Rus cobra ahora 3.800 euros, y él está absolutamente convencido de que obtendría "el triple si trabajara en cualquier empresa privada" (sic. Levante-EMV). Quizá los exitosos negocios que ha emprendido sean su personal curriculum vitae: o bien ha engañado a los compradores o a sus trabajadores, o a ambos. Es conocido por sus embustes reiterados, sus malas formas, groseras y ordinarias. Un auténtico dandy, vamos...

Y, en cuanto a sus palabras en Diputación, habría que pensar que los funcionarios, a los que se les va a bajar el sueldo-salario, y los pensionistas, que verán congelada su pensión, son unos cínicos, unos vividores, gente sin honra y deshonestos. Pues de lo contrario el salario o pensión que perciben del Estado no sólo se mantendría, sino que se incrementaría de acuerdo con el IPC.

Así se las gasta el triple as: presidente valenciano del PP, presidente de la Diputación y alcalde de Xàtiva. Con el añadido de una sobrada autoestima chulesca, doctor honoris causa de humo. Él que no ha podido mantener ninguno de los negocios emprendidos, porque engaña a todo el mundo. Él que miente antes de abrir la boca. Él que sólo conoce el color del dinero. Él que comenzó a coquetear con la política, y que, al percatarse de que ésta (la política) era el  sitio idóneo para vivir del cuento, se instaló en ella,  pasando de un partido a otro,  -AP,  CDS,  formó después AIX, hasta  recalar en el PP-.  Él  sin sentimientos ni ideología alguna, sólo gustoso de hinchar su propio ego, rodeándose de serviles que le ríen las gracietas de mal gusto  o le echan el abrigo sobre los hombros (cual Padrino)  al bajar del  coche oficialísimo, este personajillo tiene la desfachatez de hablar de sí mismo como gente honrada, trabajadora y honesta. Es difícil encontrar cinismo semejante. Él, que sólo es un vividor, se atreve a intentar predicar no con ejemplos, sino con las palabras-que-se-las-lleva-el-viento.

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