martes, 26 de octubre de 2010

PÉREZ REVERTE

Sr. Perez Reverte: Usted, reconocido desde hace años por sus trabajos periodísticos y por un buen número de novelas, algunas impuestas por mí a mis alumnos, a lo largo de mi trabajo docente, como lectura obligatoria, por considerar la valía de su prosa.  
Usted, con tal cantidad de premios recibidos por su buen hacer en el mundo de las letras.
Usted, Académico de la Lengua Española, desde 2003, y con un discurso de entrada acerca del habla del siglo XVII, magnífico desde mi punto de vista. 
Usted con un amplio conocimiento de los distintos registros lingüísticos, desde el más vulgar hasta el más culto, usted ha cometido un incomprensible error.
Parece que últimamente se inclina por la verborrea barriobajera, en consonancia con la última moda entre los jóvenes: musculitos, tatuajes por todo el cuerpo y adocenados, manifestándose, ya no de derechas, sino ultras. Eso parece ser que ha sucedido, en una red social, con sus insultos al ministro Moratinos y que le ha acarreado un montón de cachorros incultos que se ha sumado a su número de admiradores.

Y se lo digo desde una postura muy distante de lo políticamente correcto. Se lo advierto desde mi posición totalmente acorde con su artículo "Permitidme tutearos, imbéciles", que comparto en su totalidad. Y, por ello, porque, como usted, estoy unamunianamente "contra esto y aquello", especialmente en lo que hace referencia a la educación y a la enseñanza, reivindicando a gritos la cultura, -pues sólo ella puede ayudarnos a ser libres-, considero que ha hecho usted un flaco favor a Ésta (la Cultura), utilizando al Sr. Moratinos como medio fácil para convertirse en  adalid de unos, seguramente, mamarrachos imberbes.

Puede usted disentir libremente del obrar pólítico del Sr. Moratinos en sus años de ministro de Asuntos Exteriores, por supuesto. Pero, de ahí a llamarlo "perfecto mierda" hay un gran trecho, que lo desprestigia a usted por insultar gratuitamente. Y lo que le estoy diciendo se ve incrementado por sus propias palabras, "Si lo llego a saber, lo insulto antes"; aquí se manifiesta, Sr. Pérez Reverte, un regocijo infantiloide por su parte. Y, por si no fuera suficiente, continúa usted creciéndose, "Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos" (Levante-emv, entre otros medios). Con estas palabras nos devuelve usted, Sr. Pérez Reverte, a la caverna franquista, donde se castigaba la sensibilidad; y este sentimiento tan noble, el de ser sensible, se minusvaloraba atribuyéndolo sólo a las mujeres, a las que se las consideraba también seres inferiores y al servicio del  varón.
Es increíble lo que usted ha hecho; con tan sólo unas graciosas palabras ha perdido usted la categoría de persona valiente, con independencia absoluta y que utiliza el verbo de forma precisa y adecuada. Lo ha tirado todo por la borda. Y ello ¿por qué? ¿por ganarse la simpatía de unos cachorros maleducados, a quienes usted les ha ofrecido la lección magistral de cómo se puede  maltratar el lenguaje y, a través de él, al ser humano?
Es una pena, Sr. Pérez Reverte. A cambio de estas ligerezas simplonas, usted me ha perdido ya para siempre como lectora suya. E igual que yo me he desvinculado literariamente de usted  -y me ha obligado a prescindir del respeto que le tenía-, considere que, quizá, esta postura se pueda generalizar.

Y todo ¿por qué?...

4 comentarios:

  1. Porque el Reverte ese es un grosero imbécil y asqueroso.
    Enhorabuena.
    Joan Peris

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  2. sphisthDe acuerdo contigo en todo, María Dolores. Peero hay algo que me desconcierta. La Ministra Sinde niega el saludo -y lo apruebo- a un alcalde barriobajero como el de Valladolid. Pero afirma que los intelectuales tienen derecho a ejercer su libertad de opinión y decir lo que crean oportuno.
    "Un hombre macho no debe llorar. Algunos siguen machacando la sensibilidad humana hasta límites insospechados. Rafael Fernando Navarro

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  3. Amigo Rafael: Te agradezco tu comentario, que comparto totalmente.
    El alcalde de Valladolid es un impresentable por sus palabras soeces. E igualmente es un zafio Pérez Reverte, por muy académico que sea.
    La libertad de expresión, como cualquier otro tipo de libertad, entiendo que tiene su límite en el punto dende comienza la libertad del otro. Lo demás no son más que parches tibios.
    Te mando un cariñoso saludo.

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