jueves, 5 de mayo de 2011

LA PERVERSA INCONGRUENCIA DEL PP.

¿Cuántos PP existen? Tantos como personajes de este partido toman la palabra. Y no son pocos. Cada cual defiende una cosa en un sitio y otra en otro,  de manera que la ciudadanía, si no está muy alerta en todo momento, puede llegar a una brutal confusión provocada indecentemente por estos personajillos del tres al cuatro. Y es que el PP no tiene programa, lo suyo es llegar al poder local y autonómico y de ahí dar el salto a la Moncloa no para gobernar -que nunca lo han hecho- sino para mandar sobre los ciudadanos a la manera medieval. El PP no sabe qué es eso  de los Derechos Humanos, porque nos considera sus súbditos al servicio del amo.
Para el PP no hay verdad absoluta; todo es relativismo puro; todo depende de quién habla y de qué.

Resulta que el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, ha tenido la "feliz" ocurrencia de bromear respecto al aeropuerto de Castellón, 'especial' éste porque en él no hay tráfico aeronáutico; de ahí no despega ni aterriza ningún avión, por lo que sus pistas podrán ser disfrutadas por los castellonenses para pasear por ellas. Estas palabras fueron pronunciadas por  Carlos Fabra.
Ha comentado Sebastián que él prevé una entrada del 0'0001% de turistas en dicho aeropuerto. Por lo que el beneficio económico que por turismo puede reportar en tierra valenciana es practicamente nulo.
Los mandamases del Consell han soltado la bilis a toneladas. Ha comenzado el conseller Rambla, y los demás, a modo de eco, han reiterado cansinamente las misma palabras de 'traidor' contra el ministro y le han exigido reiteradamente la dimisión. Ha sido un insulto contra la Comunidad Valenciana han bramado.

En el debate de La Ventana de la C.V., esta tarde, el tema  no era otro. Lo que no entiendo es cómo no ha repondido el tertuliano del PSPV comparando las palabras de Sebastían con las que, a escala mucho mayor, reiteradamente vomita Aznar en propia tierra o en sus viajes por el mundo mundial, echando por los suelos a España, unas veces por un tema, -terrorismo de ETA-, otras por la situación económica o por lo que se le ocurra en ese momento. Aznar traiciona a España constantemente, y nadie del PP, nadie condena a su presidente de honor y jefe de FAES. Lo que el suegro de Alejandro ladre es venerado por sus siervos amaestrados. El marido de doña Ana, la de peluquería diaria en coche oficial, tiene patente de corso hasta para haber metido, a través del marido de su hijísima, en las arcas de los bolsillos proletarios españoles las manos indecentes de aquellos que organizaron el evento de El Escorial.
Y en la misma tierra en que el Presidente de la misma va a sentarse en el banquillo por sus amistades peligrosas a los amiguetes a los que "quiere un huevo", el pueblo calla y otorga ante su primer dios, el que bebe lo que quiere y conduce  a la velocidad que le da la real gana, el que nos metió en la guerra de Irak contra todo el pueblo español, el que mintió ominosamente cuando la masacre de Atocha. La misma reverencia es hecha al hijo de éste, el señor de la luenga barba, ése que se olvida de las respuestas de EGB porque no encuentra el papelito donde las lleva escritas, y ni Pedro jota puede salvarle del apuro. Y este mismo pueblo canta al hijo del hijo, el del banquillo y vestido de traje a medida; este mismo pueblo que no sabe aún lo que pagó por las pocas horas de estancia de Ratzinger, en julio de 2006.  

¿Cómo despertar al pueblo que, cómodo, se 'traga' las indecencias de estos mentirosos peperos? ¿Por qué no se preocupan por su dignidad, ese bien que no debemos jamás perder,  incluso en la propia la muerte? Es preciso que sean informados, que quieran saber y determinar por sí mismos.
En ello estamos, en ello estoy.

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