miércoles, 23 de noviembre de 2011

LOS RECORTES HAN COMENZADO

Todos sabemos que el Partido Popular ha ganado las elecciones sin presentar programa. Sólo hablaban de ambigüedades indeterminadas, que si Zapatero había arruinado España, que si el número de parados era culpa única del Presidente...
Forges: programa electoral del PP
Pero la misma semana de las elecciones generales comenzaban los 'prefacios'.  Cospedal advirtió que los ciudadanos que hasta el momento estaban tranquilos se moviizarían en las calles cuando el PP aplicara sus medidas. Inmediatamente muchos trasladamos la preocupación que esta 'amenaza' suponía. El mismo Rajoy, a cuarenta y ocho horas del día D, afirmó que las pensiones sería lo único que no tocaría.


Manel Fontdevila
Ahora, a dos días del 20-N,  CiU ha tomado la alternativa, facilitando la tarea a Rajoy, al anunciar los recortes en los salarios de los funcionarios públicos, la subida de la gasolina y el copago sanitario  y farmacéutico "para evitar abusos", en palabras de Artur Mas. La connivencia desde las elecciones autonómicas y locales entre CiU y el PP han sido más que evidentes. Y la ciudadanía catalana parece que ha obviado tanto los casos de xenofobia como el desmantelamiento de la Sanidad pública. ¿?


Los Calvitos

Estos del PP absoluto de poder parecen acabados de enterar de cómo funcionan las cosas en la Unión Europea y, todavía en el affaire teatral de sorprendidos, manifiestan sin pudor alguno que, como Merkel manda, habrá que tomar 'medidas'. No se podrán comparar estas 'medidas' con las que Zapatero adoptó en 2010 y que ahora han dado el poder al Partido Popular.

Cierto es que nadie puede llamarse a engaño. La ciudadanía toda tuvo la posibilidad de enterarse certeramente de qué estaba sucediendo y qué tipo de remedios podía aplicar el partido de los capitalistas. Quien diga ahora -y más adelante- que no lo sabía miente por acción o por omisión. Es una posición muy cómoda no querer informarse de nada. Pero cada cual es responsable de sus palabras y de sus actos, es decir de sus votos.

Si Zapatero no obró bien al aplicar el recorte salarial a los empleados públicos y al congelar las pensiones, cierto es que evitó lo que eufemísticamente denominan 'rescate' de España. Cuando 'se rescata' a un país se produce la ruina de éste de por vida. El Presidente esquivó esta barbarie, pero no supo explicarlo para el gran público, el ciudadano de a pie. Es más, muchos hubiéramos preferido la dimisión de Zapatero antes que tomar unas medidas de corte liberal, totalmente alejadas del ideario socialista y que produjo tal desencanto en sus votantes que el descalabro del Partido Socialista está servido.

Ahora resulta que la CEOE afirma con desesperación que no hay plan B, por lo que hay tomar unas decisiones drásticas de inmediato. Los 'mercados' también urgen las medidas tajantes. Y la prima Merkel se muestra insolidariamente intransigente con quien se le pone por delante. Parece que sufren de teniasis y deben nutrirse constantemente a costa de los demás, entre los que estamos nosotros casi en primer lugar. Es una demanda obscena por su avaricia.

Desde el PP -Arenas entre ellos- fingen no saber cómo están las cuentas públicas -cuando son 'públicas', además de que Rajoy se está reuniendo con el Presidente Zapatero para agilizar de forma transparente el traspaso de poderes- para no hablar claramente del tijeretazo. Si bien la condesa-consorte-llorona-y-deslenguada-ella afirma sin pudor la desolación económica en que los socialistas han dejado a la nación española.

Forges retrata a los ricos en su indecencia
El caso es que nadie en este país se toma en serio recortar a aquellos que más tienen, las grandes fortunas que con la crisis más se enriquecen,  ni tampoco el restarles los privilegios de que gozan. No se habla de las Sicav, ni de los paraísos fiscales, ni de las tremendas corruptelas que han campado a sus anchas por este pobre país de la mano del PP: Gürtel, Brugal, Palma Arena,  Emarsa, aeropuertos sin aviones, sueldos indecentemente millonarios...

Dinero, mucho dinero arrebatado de los bolsillos trabajadores. Justicia lenta, y aunque solo fuera por ello,  injusta. Desesperanza en el mileurista. Desesperación en el parado. Impotencia y rebeldía e indignación en los jóvenes y menos jóvenes...

Resistiremos el futuro negro que ya nos sobrevuela. Y lo haremos porque la dignidad mueve montañas. Pero la realidad es que España, nombre con el que casi se atragantan estos 'patriotas' de pacotilla con la gaviota como sombrero, deviene en un país de indigentes totales, los subhumanos de Hitler. Ya se encargarán de ello los señoritos de los limpiabotas y de las cincos estrellas, acompañados evidentemente de los monseñores que bendecirán todas las tropelías. 

Habrá demasiados que se arrepentirán de su irresponsable hacer. Pero ahora ya es tarde. Sabemos de las injusticias venideras porque es simplemente un 'déjà vu'.

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