viernes, 4 de noviembre de 2011

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

La campaña electoral ha comenzado. Rajoy ha anunciado ya que  su presencia ante la prensa será puro monólogo. Quizá los periodistas deberían pensar el desprecio que a su profesión y persona supone comparecencias de esta índole. Los mítines del líder del PP van a ser idénticos en todas partes, salvo el nombre de la localidad y de los representantes populares que lo acogen en la misma. La pasada noche en Castelldefels ha sido una muestra de lo demasiado conocido, lugares comunes, promesas ambiguas, la necesidad de nuevos hacedores -el PP- en el gobierno de España para solucionar los graves problemas del paro y de la crisis. Mariano parece haber recuperado su varita mágica.

Rubalcaba ha estrenado inicio de campaña en Alcalá de Henares. Tampoco ha dicho nada nuevo. La diferencia entre uno y otro, sin embargo, se palpa en algo que quizá pertenece a la simple sensación o tal vez a la percepción. Da Rubalcaba la impresión de mayor coraje y conocimiento del difícil momento en que nos hallamos España y buena parte del mundo occidental. No necesita leer sus intervenciones, conoce a la perfección lo que debe decir. Pero el lastre de su pertenencia al Gobierno y la espada de Damocles de la ingente cantidad de parados le restan credibilidad.
De la crisis brutal en que estamos inmersos ni uno ni otro tienen la solución. Somos presa de los especuladores y estamos en sus garras de forma tal que parece imposible escapar de tal abominación. 'Para salir de la crisis, para solucionar el paro, para ser felices...súbase al carro del Partido Popular', predica Rajoy. No es verdad este milagro anunciado, pero Mariano tiene ya la mayoría absoluta, según todas las encuestas. Y no es por las garantías que Rajoy ofrece. Es el enorme desecanto hacia las políticas planteadas en esta segunda legislatura de Zapatero, tan alejadas del ideario socialista.
Los Calvitos: Propuestas electorales Rubalcaba-Rajoy

Con Rajoy sabemos que los recortes en políticas sociales van a ser feroces. Sin piedad ante los menos favorecidos en salud y solvencia económica. Sin piedad ante la necesaria enseñanza pública de calidad, y que como pública debe ser gratuita. Sin piedad ante la primavera exultante del 15-M que pacíficamente lucha por mantener y mejorar los derechos tan costosamente conseguidos. Sin piedad ante la libertad de expresión, y ceguera absoluta ante los derechos consagrados desde 1978 en nuestra Constitución. Sin piedad ante un aberrante maniqueísmo de buenos y malos. Sin piedad ante las leyes que protegen a las mujeres y a los homosexuales. Con demasiada  piedad ante unas mitras dictatoriales y adoradoras del mismo dios que el rey Midas  y tan alejadas del Cristo amante de los marginados.
A pesar del esfuerzo titánico de Rubalcaba, el PSOE va a tocar fondo. Quizá, después de tanta confusión ideológica, sea lo mejor para este partido devenido en excesivos señoritxs y apartado de las entrañas socialistas-obreras de Pablo Iglesias. La reiterada ausencia de democracia interna le pasa una reflexionada factura. Debe convertirse en la necesaria catarsis que este partido necesita. Y cuando resurja de sus propias cenizas debe tener claro que su militancia y sus cargos dirigentes tienen como principal misión servir a la ciudadanía y no servirse de ella. Deben regenerar la cosa pública y dignificarla. Y cuando consigan la confianza del pueblo y recuperen el Gobierno deben ser consecuentes y modificar la Ley Electoral y abrir las posibilidades a todos los partidos democráticos. Dar un paso adelante hacia una democracia real, participativa, con listas abiertas y acabar con la prepotencia de la religión católica. Instaurar un Estado laico. Modificar la Ley de Partidos. Prohibir todo tipo de corrupción y que los campeones y los amigos del alma a los que quieren un huevo sepan que tampoco ellos son impunes.

Y quien desee enriquecerse con la política que sepa que en el PSOE no tiene cabida. Y que tampoco la tienen aquellos cuya misión es 'emplearse' en un partido de por vida por no saber abrirse camino por sí mismo o por no querer doblar el espinazo. Para estos menesteres ya está el PP.

Acerca del resto de partidos políticos hablaremos en otro artículo. Como no nos parece adecuado un bipartidismo a lo Cánovas-Sagasta, es preciso dedicar el espacio necesario a los demás; se lo merecen y es nuestro deseo llevarlo a cabo.

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