viernes, 8 de abril de 2011

MÁS DE UN CERDO ANDA SUELTO

Y eso que se llama Salvador (como diría mi amigo Rafael F. Navarro), para vergüenza del significado de tal nombre.

Pero no sólo él es responsable de sus obscenas palabras, sino también el señor de los tirantes, que lo mantiene en plantilla, y que si ha retirado hoy el artículo estoy convencida de que no ha sido por conciencia ética, sino por las presiones sociales, y sobre todo por los avisos de denuncia de la Secretaría de la Mujer de CCOO de Madrid, y fundamentalmente porque la Fiscal de la Sala del Tribunal Supremo ha manifestado que la fiscalía estudiará el 'artículo' del tal Sostres, en que justifica la violencia doméstica y el asesinato, por las posibles incursiones en delito de este sujeto-basura.
CC.OO. en sus alegaciones intentará demostrar también las responsabilidades del medio de comunicación del que es amo y señor Pedro José.

En el escrito de este personajillo, que, en realidad es un cobarde, machista, xenófobo, despreciable, de formas y expresiones vulgares y ordinarias en su máximo grado, intenta justificar la muerte de la joven rumana embarazada, estrangulada por su pareja, alegando que 'éste es un chico normal, con reacciones normales en cualquiera a quien su pareja le dice que lo quiere abandonar y que le confiesa que el hijo de sus entrañas no es su hijo'. Esto, en principio es la 'explicación', que el presunto asesino rumano ha manifestado como origen de su ira y posterior asesinato. No sabemos si es verdad. La otra parte, la muchacha, ya esta muerta.

Pero, incluso si fuere cierto lo declarado por el presunto asesino, nada puede justificar el acto sádico y violento que el presunto asesino comunica a su padre haber cometido.

Sin embargo, este Sostres habla del presunto asesino como un chico normal, no un monstruo. Y es que, en realidad, el monstruo es él, el Sostres (lástima lo de salvador).

Justificando este brutal acto con resultado de muerte, el Sostres está justificando la violencia. Y de manera especial, la violencia contra los débiles; en este caso, las mujeres.

Este personaje es ya famoso por sus extravagancias insoportables en cualquier sociedad civilizada. Ya disfrutó en Tele-Aguirre, en el programa de Isabel San Sebastián, mostrando procazmente sus indecorosos gustos sexuales por las jovencitas "que no huelen todavía a ácido úrico" (en perfecta consonancia con otro tipo despreciable y amigo suyo en tales felonías, un tal Dragó) , teniendo como público a  escolares. Y a pesar de la muchísimas protestas ciudadanas, la Lideresa lo mantiene en su tele personal, pagada por todos los madrileños. Y es que el tal Sostres tiene manifestaciones constantes de personaje ultra. Sólo estos asquerosos nazis son capaces de tales 'gracias' obscenas. 

Ahora, con esta defensa del asesinato, Sostres, el monstruo, debería estar una larga temporada en el único sitio que merece y que tan ganado lo tiene, la cárcel. Ojalá prospere la acción de la Fiscalía, y la sombra cobije  todo el tiempo que la ley conpemla al desvergonzado individuo.

En realidad, el Sostres debe de ser un fulano fuertemente acomplejado y repudiado por las mujeres. Sólo así se pueden explicar tales desvaríos y esa necesidad de ser noticia, aunque sea para mal.

De todas maneras, nada lo puede disculpar. O a la cárcel o al psiquiátrico. Porque suelto por ahí es altamente peligroso. 

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