lunes, 16 de abril de 2012

CONSECUENCIAS DE LOS REALES ANTOJOS

Justo cuando el Gobierno de Rajoy se acaba de reunir con 'sus' barones para comunicarles el último recorte de 10.000 millones de euros (sumados al Recorte que suponen los Presupuestos Generales del Estado, y que afectan a Sanidad en un 7% (7.000 millones de euros), y el resto, un 3% (3.000 millones), a Educación, resulta muchísimo más inaceptable  el viajecito del Rey a Botsuana y las consecuencias que han conllevado.
Hace tiempo que la condesa-consorte está realizando su propio 'trabajo' en 'su' Comunidad madrileña en lo que acaece a privatización en Sanidad y Educación, hasta el límite, incluso, de hundir la respetabilidad de los profesionales de la Sanidad y de la Educación Públicas, y echarlos al ruedo del circo como carnaza ante la ignorancia y egoísmo de buena parte de la ciudadanía.

Ahora, la última -por ahora conocida- de las veleidades del Rey ha supuesto una intervención quirúrgica especial, impensable para cualquier otro español que no sea millonario. Al Rey, sin tiempo de espera ni tener que soportar durante meses y meses dolores inaguantables, le operan de inmediato, en un hospital privado, y le implantan una prótesis especial. Tan especial ha sido la intervención y la prótesis, que al cabo de algo más de veinticuatro horas el Rey ya puede dar paseos apoyándose en dos muletas, y la cabeza de su fémur permite movimientos de 90 grados. También deben de ser especiales los cuidados  de los fisioterapeutas.


Es una insoportable burla a los españoles más pobres, los enfermos. Nadie hay más desamparado e indigente que un enfermo, una persona carente de salud. Por ello el mayor de los escarnios es la noticia acerca de la 'salud' del Rey, en las que su traumatólogo, Ángel Villamor, explica la 'necesidad' del implante de esta prótesis especial. Sería una auténtica alegría si este mismo tipo de cuidados médicos y prótesis especiales se dispensaran a todos los enfermos en situación semejante a la del Rey.


El coste del viaje del Rey a África a cazar elefantes, coste que sale de nuestros bolsillos, siendo algo tan serio en estos momentos sumamente críticos, pasa a un segundo plano cuando observamos el tratamiento médico tan diferenciado al que reciben sus 'súbditos'. Además, aumenta la indignación cuando conocemos que, para saciar las fauces de los mercados financieros, vamos a padecer una sustracción  más para la Sanidad pública de otros 7.000 millones de euros,  que 'ayudará' a empeorar la poca asistencia médica que ya en la actualidad recibimos los pacientes. Y quede constancia de que ninguna queja va contra el personal sanitario, sino contra un sistema constreñido por el gran capital, en el que el auténtico mandatario es el dinero. 
Tomás Gómez
Carlos Floriano ha mentido, una vez más, al negar que Rajoy supiera de primera mano el viaje del Rey. Zarzuela lo deja en ridículo envuelto en su propio engaño. En este tema -y no es el único- PP y PSOE se ponen de acuerdo en callar -'por deber institucional'- su opinión al respecto. En el momento presente, y dentro de las filas del PSOE, sólo Tomás Gómez ha tenido la valentía de dejar bien clara su postura contraria a estos caprichos del Jefe del Estado: " O responsabilidades públicas o abdicación".


No es, pues, de extrañar que el enfado de la ciudadanía vaya in crescendo. La valoración de Rajoy y de su partido, el PP, ha bajado considerablemente a medida que van saliendo a la luz las falsas promesas electorales del PP. Pero tampoco gana en confianza el PSOE. Se percibe demasiada similitud entre ambos en buena cantidad de cosas. Solo los partidos más inclinados a la izquierda -y a la defensa del trabajador y sus derechos de todo tipo- suben en valoración ciudadana. Izquierda Unida sale fortalecida, pero no lo suficiente, ni por asomo,  como para tomar la riendas de este país.


Una profunda reflexión debería hacer el PSOE si desea ser nuevamente el partido referente para gobernar España, porque en la actualidad ha dejado de serlo incluso de la oposición. 


Y una intensa meditación debe producirse en la mente del Rey para que su soberbia y volubilidad pierda fuerza y gane en humildad y conocimiento de la realidad española en el siglo XXI, a no ser que prefiera que su futuro camine por otros derroteros.

2 comentarios:

  1. Dejemos que ellos sean sus propios enemigos.
    La ineptitud y la vergüenza es evidente, tanto en el jefe del Estado como en los políticos que "bailan al son que este toca".
    Solo es preciso que el pueblo se retire las gafas de madera y comience a ver la realidad.

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  2. Y que la consecuencia del viaje y la muerte de un indefenso animal, sea la REPÚBLICA.

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