viernes, 7 de enero de 2011

NO ESTÁ EL PSOE PARA DESPILFARRAR TALENTOS, PRECISAMENTE

El miércoles, 5, antes de las doce, por chiripa -porque buscaba otra cosa- encontré en El Mundo, en primera página y como notición, que Antonio Asunción había sido suspendido cautelarmente de militancia de su partido de toda la vida, el PSOE. Así lo había decidido la Comisión federal de ética y garantías a petición de la dirección del PSPV.
Se esgrimía que Asunción había hablado de "pucherazo" y acto nada claro al hecho de que el Comité elegido para las Primarias en Valencia, cuya presidenta fue Carmen Ninet, abriera los sobres de los avales del ex ministro sin estar presente ni él ni ninguno de sus representantes legales. Quedaron anulados bastantes más de 300 avales del entonces aspirante a medir sus fuerzas con Alarte para ser presidenciable a la Generalitat. Estas palabras de Antonio Asunción "dolieron" en el PSPV, que no conformes con ganar a Asunción, instan a Ferraz para que "castigue" al intruso.
El ex ministro ha puesto en manos de la Justicia lo acaecido para que sea ésta la que dirima acerca de la "normalidad" o "pucherazo"  lo sucedido en los procedimientos usados en la apertura y contabilización de sus propios avales.
En principio, yo he de decir que ha habido una vulneración de la Ley de protección de datos. Los avales firmados a favor de Antonio Asunción no sólo han quedado marcados en Blanquerías sine die, para señalar a los apestados, sino que muchos de ellos fueron enseñados a los medios de comunicación, viéndose el nombre del avalista, así se publicó en la prensa.
El personaje Jorge Alarte dejó de fingir y se mostró cual es nada más acabar los actos del Congreso en el que por muy pocos votos superó al otro aspirante.
Es Alarte un personaje maquiavélico en su totalidad, de nadie se fía, su círculo lo ha ido estrechando de forma tal que define una personalidad casi enfermiza. Llegado el momento de las posibles Primarias, se alió con el que había sido su contrincante, Ximo Puig, cercano en sus posiciones a Lerma. El pacto, para que Ximo Puix no le rivalizase en unas primarias, quedó sellado a cambio de contraprestaciones  entre las "familias". Uno de los resultados de este pacto es que Joan Calabuig  sea "alcaldable" para Valencia. Y fruto de estos resultados es que ahora sea ninguneado y dejado de lado. A mi me da la sensación de que, en este tema de Calabuig, los grandes amigos, Alarte y Broseta, se han dividido los papeles: Alarte hece de poli bueno y Salva Broseta, de poli malo. No creo que Alarte le haya echado  reprimenda alguna a su íntimo amigo; están interpretando un papel, a la espera de que Joan Calabuig se canse y renuncie, Si eso sucede "no pasa nada, se pone a otro y en paz", dicen muy allegados al Secretario de la Ciudad de Valencia. Es interesante, al respecto, el artículo de Jesús Civera, "Como Si Valencia no importara", publicado en Levante-EMV ayer, 6 de enero. 
El caso es que Ximo Puix calla y observa. imagino que cargando las baterías para el momento que considere más propicio: quizá la posible deblacle de las próximas elecciones. Será entonces el momento de pedir un congreso extraordinario y hacerse con el poder, "entre pillos anda el juego."

Y mientras, en Madrid, van de buenos y honestos, en especial y de gallito, Pepe Blanco, -el único agarradero que le queda a Alarte en Ferraz-. Y a Antonio Asunción,  hombre de gran valía, saber y experiencia -quizá por eso- se lo quieren quitar de encima. Este peligroso juego no es una broma. Si en Valencia, Alarte ha conseguido desprenderse de más de cinco mil militantes, el partido puede quedarse medio calvo si llevan a cabo la locura de echar a Antonio Asunción, con cerca de 40 años de afiliación y trabajo honrado al servicio del Partido. Por los diversos lugares de responsabilidad política que ha estado, ha dejado siempre una estela de gente de bien, gran caballero, amigo de sus amigos, fervoroso de su partido y nada pegado al poder. Sabe conservar a sus amigos de antaño y mantener viva y de forma muy afectuosa a los nuevos. Vive de sus propios negocios, y vive bien; es un gran administrador e innovador; no necesita de la Política para vivir.  ¡¿Cuántos pesebreros pueden decir esto?!  Y si ha vuelto a ella es por querer servir a su país al comprobar el desastre de la Comunidad valenciana. Si el lema de Alarte en el congreso era romper con las diferencias entre  las diferentes familias y unificar a la militancia, justo lo contrario es el resultado de sus actos.
Ahora bien, si desde Ferraz se expulsa a Antonio Asunción, no será él el único en romper su carné. Un buen número de seguidores, amigos y admiradores suyos quizá hagan  lo propio.

Señores mandamases del PSOE, sean socialistas de verdad de una vez por todas. No se adocenen ni se empepericen. Recuerden lo sufrido y luchado por librarnos de la dictadura franquista y sus secuelas, tengan fidelidad a Pablo Iglesias y respeten a su militancia, respetando a Antonio Asunción. Quizá entre todos ustedes no alcancen el mínimo de las suelas de sus zapatos. Piensen y reflexionen lo necesario antes de cavar su propia fosa expulsando al ex ministro. Eso sí que sería el principio de su propio final.
Antonio Asunción reivindica solamente la democracia interna en el PSOE, que no es poco. Si no les parece conveniente algo tan íntimamente ligado a este más que centenario Partido, tomen la decisión de desprenderse del ex ministro. Desde ese preciso momento va a ser difícil encontrar serias diferencias entre los dos grandes partidos PSOE y PP, que dominan el arco parlamentario. ¡Menos mal que sigue habiendo partidos de izquierda!

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