domingo, 23 de enero de 2011

LA "CONVENCIONAL" BORRACHERA DEL PP BAJO LA GIRALDA


Mayor Oreja, desde su particular púlpito, entre hipido e hipido, dice que los socialistas abrazan la cultura de la muerte. Aplausos y olvido profundísimo de su pasado particular y encarnado prácticamente en  todo el Partido Popular: Franco, Hitler, Mussolini...muerte, miedo, torturas hasta el final de los malditos 40 años de "paz". La Iglesia oficial, la católica, por supuesto, también en su personal guerra y muerte, apoyando a la derechona ultra, bajo palio y reverencias al gran asesino y adláteres, y repudiando a los fieles al legítimo Gobierno de la II República, criminalizándoles inclusio con el desprecio más absoluto, y "siempre fieles al mensaje evangélico de Cristo".

Aznar I, el Grande: su herencia despilfarrada por los socialistas: La guerra de Irak, su genuflexión ante Bush, el asesino, su "créanme: en Irak hay armas de destrucción masiva";  la terrible masacre de Atocha, causada por el terrorismo islámico y efecto de su anterior hazaña; sus enriquecimientos, jamás sospechados por él y su Botella-esposa cuando sus inclusión casera en la preparación de oposiciones; su no a la Constitución de 1983, su alergia a las autonomías, su ridículo english-tejano, su amiguismo berlusconiano, y la gran Gürtel de mano del yernísimo Agag; inductor al incumplimiento de la ley: "¿Quién te ha dicho a ti que conduzcas por mí...?".
Pero en gran Jose Mari le ha dejado el camino despejado a Rajoy para llegar a la Moncloa, incluso se ha ofrecido para salvar al pueblo español de las garras del Socialismo, al que pintan de rojo, con cuerno y rabo.

Y Rajoy, el heredero, el de hablar ambiguo, sin concretar nada y siempre respecto a proyectos futuros. Jamás actúa en el presente más que para decir NO.
Afirma que estará a la altura de las circunstancias, pero no precisa cuál es esa altura. Igualmente dice que los españoles tenemos sed de urnas. Eso es tan viejo en el PP como el hambre.
De lo que tenemos hambre y sed los españoles es de justicia imparcial y rápida: Queremos la solución de todas las tramas por las que tantísimo se han presuntamente enriquecido tantos del PP. Queremos la clarificación absoluta de Gürtel, de Brugal, de la lotería de Fabra, de la presunta financiación del PP antes de que prescriba (como ya sucedió en Madrid). Queremos que el asunto Palma Arena, con el ex ministro aznariano Jaume Matas, sea diáfano de una vez por todas. Queremos que los proyectos fallidos y que tanto dinero costó del bolsillo de los españoles, como Terra Mítica, La ciudad de la Luz, Mundo Ilusión, Centro de Convenciones de Castellón, Aeropuerto de esta ciudad, el no ejecutado museo de la FIFA, el Ágora y el circuito Fórmula 1 de Valencia, etc., etc., sean transparentes y los millones de euros difuminados y obtenidos presuntamente (y dale con el adverbio, por imperativo legal) de nuestros límpidos impuestos sean devueltos para su inversión en educación y sanidad, no para enriquecimientos personales. Sólo queremos esto.
Además, Rajoy, el heredero a dedo, promete para el futuro algo interesante: evitará gastos superfluos en todas las administraciones: reducción de personal no necesario, asesores y demás; reducción de coches oficiales y gasto de móviles que pagamos entre todos; eliminación de administraciones que sólo aprovechan para cobrar nóminas a cambio de no hacer nada, control de las pensiones de los cargos públicos...para equipararlos al resto de los mortales...
Bien, Sr. Rajoy, no deje esto para el futuro. Usted y su grupo propongan ya en el Parlamento estas medidas, que serán bien recibidas por una gran mayoría de la población española. No lo deje para cuando sea usted Presidente, que a lo mejor no lo es, y si llega a serlo, dudamos de que ponga en práctica estas medidas. Hágalo ya, exíjalo en el Congreso y se verá qué Grupo Parlamentario no lo apoya. Sólo así podremos comprobar la sinceridad de sus palabras. Ah, y podría comenzar reduciendo su sueldazo y el de sus colaboradores; el ejemplo de la Secretaria de su partido, la bien pagá, no es un modelo precisamente.



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