lunes, 31 de enero de 2011

LA COSA BERLUSCONI Y EL PP CORRUPTO


COSA. Ese es el único término  con el que José Saramago podía referirse a Berlusconi (El País, 06/06/2009): "Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia".  Esta cosa, el primer ministro italiano,  votado por el pueblo de Verdi y de Dante, para ser su representante y, por tanto, su modelo,  no es para Saramago más que un delincuente, es decir, una cosa que comete delitos, desobedece leyes o patrones morales. Aunque no sólo eso, sino que esta cosa "no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales...la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección" ... "Los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos, es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos? (la negrita es mía).
Almudena Grandes, en su artículo Máscaras (El País, 31/01/2011),  citando a Pier Paolo Pasolini, comenta una idea semejante respecto al personaje Berlusconi, "el pelo teñido y la cara empastada de maquillaje, sus deseperados alardes juveniles de seductor  senil baten a diario sus propias marcas de indignidad, sin que muchos de sus conciudadanos encuentren motivos para dejar de celebrar sus payasadas" (la negrita es mía).

Es decir, las iniquidades berlusconianas son absolutamente inaguantables, pero lo más triste es que a los italianos "se ne frega" (les da igual). Si hubiera ahora elecciones en Italia, Il Cavaliere, al frente del "Pueblo de la Libertad" (¡sarcástico nombre!), volvería a ganar frente al Partido Democrático.
Se cumple en Italia lo que, según las encuestas, puede suceder en España. El PP se ha manifestado como el partido de la corrupción, del presunto robo de las arcas públicas allá donde mandan. Gran parte de sus mandatarios están imputados por la Justicia. Su colaboración a la gobernabilidad del Estado ha sido y es nula. Es el partido de la mentira, la injuria, del insulto gratuito, de la demagogia y de la indignidad. Siembran la desconfianza, incluso el terror entre la ciudadanía, con el único fin de llegar a la Moncloa. Han impuesto el maniqueismo farisaico: nosotros somos los salvadores; el resto, especialmente los socialistas, representan la ruina y el paro. Han focalizado la crisis financiera global en el obrar del presidente Zapatero. Controlan gran parte de los medios de comunicación propagadores de sus calumnias. Aznar cobra ingentes cantidades de dinero por echar por los suelos a España, en algo que dice ser conferencias. Rajoy no sabe, no contesta. Los demás, Cospedal y cia.le hacen la faena. El problema es que el pueblo español caiga en estas burdas trampas.
La semejanza en la reacción del pueblo ante los inquisidores del momento es demasiado cercana entre los italianos y los españoles.

¿Qué está sucediendo en esta sociedad para que se haya producido este cambio de valores?

2 comentarios:

  1. Un saludo de izquierdas.
    Hay poco que añadir pero creo que el origen proviene del "chirlero"
    o persona que con prestidigitación o destreza hace confundir la realidad con la ilusión de poseer y "te la cuela". Se combate con imaginación y honestidad

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  2. Muchas gracias. La verdad es que todos estos tipos son unos farsantes peligrosos, y, si nos descuidamos, los vamos a tener nuevamente en el Gobierno. Así taparían los "supuestos" latrocinios cometidos y legalizarían lo inconfesable.
    Un saludo.

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