viernes, 12 de noviembre de 2010

LAS ELECCIONES CATALANAS, A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Aunque este próximo 28 de noviembre concurre una gran cantidad de candidaturas a los Comicios de Catalunya, 114 frente a las 70 de 2006, parece que son seis las formaciones políticas que mayormente acaparan la atención de los ciudadanos: CIU, PSC, ERC, PP, ICV-EUiA y Ciutadans (C's).
Según el diario ABC, el PP casi duplica la intención de voto y  CIU roza la mayoría absoluta, manteniendo la distancia respecto a un PSC estancado. Claro está en que este periódico cuenta con que CIU va a pactar con el PP, de manera que este último partido también gobernará en Catalunya..
Sin embargo las encuestas del CIS, absolutamente más fiables, por neutrales, dan unos resultados bastante distintos; de forma que podemos encontrar que CIU está muy lejos de la mayoría absoluta, y que el PSC tiene unos resultados semejantes a los actuales. Incluso que se podría pensar en que ambos partidos pudiesen formar  coalición después de la elecciones y, así, gobernar conjuntamente. Y que respecto al PP, los resultados previstos son los semejantes a los actuales.
Lo que puede hacer CIU después de las elecciones dependerá de los resultados obtenidos, porque, aunque es una coalición con claro perfil de derechas, se coaligará con aquellos que más poder le puedan otorgar. Y ningún empacho tendría en unirse tanto con el PP (derecha ultra) como con ERC.

Mas de medio millón de habitantes de Catalunya va a poder ejercer el derecho democrático de votar el domingo, 28 de noviembre. Pero son reiteradas las noticias de que alrededor de un treinta por cien no acudirá a las urnas, a lo que habría que sumar un buen número de votos en blanco y/o nulos. Y es que el ciudadano está desencantado de cómo funciona la cosa pública, y es excesivamente habitual oir cosas como "todos los políticos son iguales, ¿para qué ir a votar?". Esta aseveración, además de ser inveraz es peligrosa; conlleva el desapego y desinterés de la gente hacia algo tan importante como es la gobernanza de un país. Se produce lo que coloquialmente se conoce como pasar de la política.

Si un partido político tiene demasiado que esconder y excesiva prisa por alcanzar el poder y lavar sus vergüenzas, comete las tropelías a que nos tiene acostumbrados el PP: miente, enreda, convierte lo blanco en negro, busca todos los artilugios para frenar la acción de los jueces, proyecta en otros lo propio, procura la chanza a costa del partido al que considera enemigo...esto es lo que, a diario, hace el PP.

Si a nivel del Estado Español ocurren estas cosas de continuo, en lo referente a Catalunya es ya insoportable. Contra esta tierra y sus gentes el ensañamiento ha sido y es muy especial: El puyazo contra el Estatut, las brutales críticas por la abolición de las corridas de toros (cuando nada se ha dicho respecto a Canarias, donde también las abolieron), el asco a la hermosa lengua, el catalán, los "robos" del agua del Ebro, etc., etc. Una absoluta catalanofobia es lo que han dispersado por los cuatro puntos cardinales.

Por ello resulta aún más incomprensible que parte del pueblo catalán pueda "premiar" tantos insultos contra sí mismos otorgando algo tan sagrado como es la confianza, materializada en la papeleta del voto, a un partido como el PP. Es como recibir en tu casa y darle alojamiento al peor de los enemigos.

Desde la distancia física sólo deseo, por el bien de Catalunya, que sus ciudadanos reflexionen con el mayor grado posible de información lo importante que es ir a votar el 28 de noviembre, que ejerzan este derecho que tanto nos costó de conseguir, y que, con total libertad y si aman a Catalunya, sus costumbres, su lengua, su cultura, piensen en quién merece y quién no su confianza.

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