lunes, 26 de abril de 2010

"CONTRA LA IMPUNIDAD DEL FRANQUISMO"

El pasado sabado, miles de ciudadanos de gran parte de España se han manifestado a favor del juez Baltasar Garzón, al que otro juez, Luciano Varela, pretende sentar en el banquillo de los acusados e inhabilitarlo durante veinte años por intentar clarificar los crímenes del franquismo y conseguir que los familiares de los cruelmente asesinados puedan conocer dónde se encuentran sus fusilados, recuperar sus restos y darles una sepultura digna y el reconocimiento merecido.

La primera concentración fue a las 12 horas en la plaza del Ayuntamiento de Valencia con presencia de más  de  mil personas, entre las que había representantes de distintos partidos de izquierda y sindicatos, bajo el lema "Verdad, Justicia y Democracia".  El ondear de la bandera de la III república Española con el Himno de Riego (el oficial durante el último régimen democrático español) y la Muixeranga (a la que es alérgica Barberá) amenizó este acto reivindicativo.

Por la tarde, veinticinco ciudades españolas protagonizaron actos semejantes de solidaridad con el juez  Garzón y con las víctimas de la dictadura franquista.  En Madrid es donde se produjo una marcha más numerosa, contando con representación del mundo de la cultura, políticos y anónimos solidarios junto a familiares de víctimas y Asociaciones de la memoria histórica. Muchas eran las pancartas con distintos lemas: "Más jueces como Garzón",  "¿Fascistas juzgar? Ni hablar". En la Puerta del Sol, donde acabó la manifestación, hubo parlamentos de Pedro Almodovar, Almudena Grandes  y el poeta Marcos Ana (Marcos Macarro Castillo), que estuvo encarcelado 25 años, al acabar la guerra civil. Marcos se libró de una doble condena de muerte, la última del año 1941 en Consejo de Guerra; fue cruelmente maltratado y azotado en sus años de encarcelamiento debido a su carácter valiente, no doblegado y animador de los otros presos a resistir defendiendo su justa causa, difusor de pasquines revolucionarios. Fue en la cárcel donde conoció a Miguel Hernández antes de la muerte de éste, cuyos poemas llegó a conocer. Dada su tenacidad, aprovechó increiblemente sus años de tortura, mientras esperaba el cumplimiento de su condena,  leyendo a poetas clásicos, El Quijote (¡cuya lectura estaba prohibida en aquellos momentos!), a Alberti  y a García Lorca. Fue a mediados de los cincuenta cuando comenzó a escribir bajo el pseudónimo de Marcos Ana (los nombres de sus padres), hasta que, estando en el penal de Burgos, otros poetas exiliados y Amnistía Internacional presionaron de forma tal, que fue puesto en libertad en 1961. Él sabe bien de las torturas franquistas.

Falange Española, a su vez, ha convocado también esta tade misma del sabado, 24, una contramanifestación en el barrio de Salamanca (no podía ser en otro lugar). Un absoluto fracaso:no han llegado a cien los asistentes al acto. Quizá Mariano y la Duquesa no han podido hacer más. Y Ánsar anda con lo de la Gürtel, intentando que su nombre y el del yernísimo desaparezcan del sumario, por lo que tampoco ha debido de tener tiempo de montar una mani como ya le había cogido él el gusto.

Además, en diferentes lugares del mundo, ha habido concentraciones a favor de Garzón y la Democracia y Libertad que él defiende, ante las  embajadas españolas en Bruselas, Londres, París o Buenos Aires, países donde no entienden qué está sucediendo en España.

Y,  mientras, Rajoy "ordena" al presidente  Zapatero que "dé la cara" y diga "si unos cuantos manifestantes decidirán el futuro de Garzón". Justo, un tipo como don Mariano que esconde la cabeza bajo el ala cuando debería sacar el do de pecho ante un Bárcenas imputado en lugar de ponerle coche y chofer oficiales del PP a la esposa de éste para ir a declarar ante el juez Pedreira. ¿No se da cuenta Rajoy de que nadie puede impedir  a "unos cuantos" que se manifiesten pacífica y legalmente, al amparo de la Constitución? ¿Por qué no hace él mismito, tan valiente,  tal petición a los manifestantes, pero uno a uno? Además de la Gürtel como respuesta, que no es poco, le diríamos aquellas palabras tan hermosas de Rafael Fernando. "Cada cadáver perdido en el tiempo es una bala certera en la memoria", "Apostatar del ayer es condenarnos a una orfandad infame...", "Es hora de que los vencidos rescatemos nuestros muertos y les demos calor de albergue. Ellos, los acostumbrados a cunetas y tapias blancas, a intemperies de escarcha y viento, merecen el cobijo de un nicho acunado de nanas tibias y manos enlazadas. Los de la voz fusilada al amanecer exigen el grito al verdugo. De lo contrario el dictadòr no sólo habrá conseguido destruirlos a ellos sino que habrá logrado acallar a los hijos legítimos de la sangre", "Los muertos son un derecho irrenunciable si pretendemos mantener la dignidad de la existencia".

Hermosísimas palabras éstas, que resumen el empeño de Garzón y el miedo de los herederos de la cruel dictadura de Franco. Pero no hay peor ignorante que aquél que no quiere escuchar. Y ni Rajoy, ni Aznar, ni Aguirre quieren, ni saben, ni pueden escuchar. No les conviene. Pero nosotros lo tenemos muy claro: ¡No pasarán!




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