martes, 13 de abril de 2010

LAS REPUGNANCIAS DEL PP

Si el Partido Polular no se había perdido el respeto suficientemente ante los "presuntos" casos de una execrable corrupción conocida como la trama Gürtel, a medida que transcurren los días y se ven la soga más cerca del cuello, los disparates más impensables van surgiendo de las mentes calenturientas de estos peperos con la idea de que la ciudadanía pierda totalmente la confianza en la clase política, -el famoso e inveraz "todos los políticos son iguales"-, y llegue el día de las elecciones y sea la abstención la protagonista, pues sólo así tienen alguna posibilidad de hacerse con el gobierno de la nación española.

Comenzó Álvarez Cascos, aquél que, ante la rotura del Prestige, dio la orden de que fuera desviado hacia rutas marítimas más al norte, sin tomarse más molestias ante la catástrofe inminente que acabó con el  modus vivendi de los pescadores gallegos y minó la salud de muchos de ellos por los gases emanados del chapapote, y extendido después a las costas colindantes del norte español. Este tipo, tan sensible él, al conocer que su nombre se encuentra entre los muchos "chapoteados" por la Gürtel, según declaraciones del mismo Correa, acaba de inventar una de las mayores infamias desde la instauración de la Democracia: resulta que, según él, la policía ha urdido y manipulado una serie de noticias sólo para hacer daño al PP e involuclarlo en la Gürtel. Esta policía, a la que este personajillo alude, es la policía Judicial, que trabaja directamente bajo las órdenes del juez. Viene a ser un "grupito" de unas cincuenta personas, pertenecientes a diversos sindicatos, y cuya duda a su honorabilidad es un duro ataque a la Democracia y a la Libertad, sin olvidar que,  junto a la policía judicial, se encuentra el trabajo de jueces y fiscales trabajando contra la corrupción que ha venido corroyendo los bolsillos de los españoles a través de las actuaciones vergonzosas de algunos del PP. Y ello no es reciente, sino que viene desde hace  años, anclada en la era aznarista, y obscenamente manifiesta en la boda de pseudoestado en El Escorial  y las subsiguientes operaciones "financieras" del yernísimo Agag. La razón de esta salida de tono casquiana es, quizá, porque él q fue ministro  de Aznar y Vicepresidente de aquel gobierno salpicado por la mayor de las corrupciones conocidas en democracia y experto en la manipulación y la mentira (no podemos olvidar la guerra de Irak y los embustes acerca de la autoría de la masacre del 11-M).

Por otra parte, Mayor Oreja no pierde ocasión y aporta su granito de arena, pues según él, si Cascos ha dicho eso, por algo será. La mezquindad de  este hombre se intensifica porque él fue Ministro de Interior cuando las negociociones con los que Aznar llamaba eufemísticamente "Movimiento de Liberación Vasco" para referirse a ETA. Y añade su propia perorata,  intentando descalificar a Zapatero como Presidente de turno de Europa, cargando contra él y demás gentes progresistas la caballería de la "pérdida de valores" y su cambio por el "relativismo moral".  Ataca ferozmente la Ley del aborto y la Educación para la Ciudadanía. Dice el portavoz de los eurodiputados populares: "Han abandonado -los socialistas- la fracasada dictadura del proletariado para defender la dictadura del relativismo". y todo ello lo adereza con la crisis financiera internacional junto con su idea de la Nación de España frente a aquellos que "quieren dividirla o segregarla".

Y ayer la sra. Cospedal García, que fue Subsecretaria de Interior desde 2002 hasta 2004, quiso hacer méritos propios, sumándose a las críticas contra "la camarilla policial",  jueces  y fiscales anticorrupción, remontándose a los Reyes Católicos, cuanto menos. habla de hechos pasados, totalmente amortizados carcelaria y políticamente. Y niega la mayor, no hay Gürtel en el PP, aquí todo es trasparente como el lodo contaminado. Y el Gobierno, de acuerdo con la policía, han  montado una gran mentira para desprestigirlos, ellos que son puros, limpios de corazón y de bolsillo.

Después la misma Cospedal García arremete contra las asociaciones de los jueces, queriendo negar que haya jueces progresistas y jueces retrógados. Quizá ella querría que los progresistas fueran borrados de un plumazo, y quedaran sólo aquellos que les interesan, Luciano Varela, "el más que amigo" De la Rúa, y fiscales como Cardenal o Fungairiño, por citar unos mínimos ejemplos. Aquellos que puedan salir en defensa de Garzón y de su clarificación de los crímenes del franquismo, ésos al paredón.

Pues no, sra. Cospedal García. Hora es de clarificar los muchos desmanes de su partido, y seguro que sabe que esto no ha hecho más que comenzar.

Y, mientras, Rajoy sigue mirando hacia otro lado, como siempre, a la espera de que sus súbditos le limpien la alfombra por donde caminar hacia la Moncloa. Apañados estamos los españoles con un "valiente" como éste al frente de una codiciada presidencia del Gobierno. Bastante hace con saltar las repugnancias que le van creciendo como setas, y de las que él, desde luego, no es ajeno. A Bárcenas o se le debe mucho o mucho se le teme. Y de Jaume Matas ¿qué me dicen?

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