sábado, 11 de diciembre de 2010

DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Hoy, 10 de diciembre, se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos. Fue un 10 de diciembre de 1948 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y promulgó el Preámbulo y los treinta artículos que conforman la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS. 
Me produce una intensa emoción por muchas cosas: la primera y principal es por que el contenido de estos derechos básicos concernientes a la familia humana, son la base del inicio de ésta como tal, frente a los abusos que tantos y tantos inquisidores han cometido a lo largo de la historia quebantando la dignidad del ser humano.
Y me despierta emotivos y hermosos recuerdos personales de mis primeros años de enseñanza. Eran los últimos coletazos del franquismo, y Los Derechos Humanos y su propagación era algo toadavía duramente perseguido. Recuerdo la complicidad con algunos grupos de alumnos ya mayores (en aquellos momentos había un gran respeto hacia el profesorado y ansias por aprender); de los 60 minutos que duraba cada una de las clases, dejaba los diez últimos para leer y analizar pormenorizadamente los artículos que cada día podíamos trabajar. Esto venía a durar tan sólo unos días, y el mayor regalo era la satisfacción de poder compartir con aquellos chavales de 16 ó 17 años la ilusión despertada en ellos al comprobar que algo nuevo y grandioso se estaba produciendo allende de esta España dictatorial, y gracias al esfuerzo de aquel 10 de diciembre de 1948. Estas lecturas las realizábamos en voz baja, con un compromiso de discreción total; nadie, ni el jefe de estudios, ni el director podían saber de estas confabulaciones en pro de la libertad y la dignidad humanas y en contra del régimen aún imperante y represor. Para aquellos alumnos yo era, prácticamente, una compañera más, muy respetada, pero compañera, dada también mi juventud (apenas cumplidos los 21 años), y estaban enormente agradecidos por estas confidencias "peligrosas" que compartíamos.
Releyendo estos hermosos artículos, comprobamos que nuestra Constitución tiene una base esencial en ellos, al margen , por supuesto, de todo el desarrollo legislativo y jurídico que contiene.

Hoy en día, con la excusa de la gran crisis, se ha recortado muchos derechos humanos básicos: son demasiados los que se han quedado sin casa, sin trabajo y quizá sin la suficiente cantidad de alímentos esenciales que necesitan. Y mientras, seguimos dando dinero a esto que se denomina "Mercado", el gran dictador del momento.

Y tampoco nuestro gobierno, socialista, escapa de esta noria opresiva, que nos agarra y no nos suelta. Dependemos de Bruselas. Hemos perdido la autonomía para la aplicación de una política progresista, propia del Socialismo. Somos ya sus esclavos. El mundo oscila entre las dictaduras y los gobiernos ultraliberales. Por lo que viramos, sin detención aparentemente posible, a esta infidelidad a los DERECHOS HUMANOS. Todo gira en torno al dinero y sus poseedores. ¿Qué hacer ante esta traición a los principios ideológicos que rigen nuestras vidas?
Quizá habría que procurar la bancarrota mundial, y comenzar de cero. Sólo así podríamos construir de nuevo la sociedad deseada y montadas sus bases en la aceptación y respeto de los Derechos Humanos,

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