domingo, 19 de diciembre de 2010

IN MEMORIAM



Estaba durmiendo plácidamente cuando, de repente, me han despertado con las palabras "Lola Montes ha muerto". Desde entonces hasta el presente momento han transcurrido varias horas,  y todavía no he podido reponerme de la impresión  dolorosa que he sentido. He sido incapaz de acudir a su entierro, despedirme de ella en el último momento, ni darle un abrazo a su marido, Leonardo, ni a sus queridos hijos, Jordi y Daniel.

Mis piernas no me obedecen, ni tampoco mi alma, que siente que, una vez más vez, la han desgarrado traicioneramente.
Lola se nos ha ido sin nadie imaginarlo, sin pedirnos permiso a nadie, ni a ella misma siquiera.  Un corazón sufriente ha dejado de latir. Y ahí acabó todo.

Y ahora comienza la nada. No sé qué va a ser de Leonardo sin su Lola. Su vida giraba en gran manera alrededor de su mujer. Siempre los he conocido así, y me cuesta imaginar a mis amigo sin su esposa. Jordi y Daniel están haciendo ya su vida, pero su corazón está impregnado de amor a su madre; el mismo amor que ella ha experimentado siempre por ellos, su auténtico eje vital. Los imagino en su profunda desesperación ante esta soledad que a todos nos ha sorprendido.
Ha sido un día triste, arañando ya el invierno estacional. Durante todo el día el llanto nos ha inundado desde lo más alto, en consonancia con la situación todavía increible.

Se me hace un nudo en la garganta cuando pretendo hablar de la desaparición de Lola. Las palabras dejan de fluir hasta mis labios para poder expresar la enorme tristeza que se ha intoducido en mi médula.

Esta tarde, y bajo la rabia de los cielos que lanzaban sus lágrimas a través de una lluvia penetrante, Lola ha sido enterrada.
Quizá por ello, no puedo dejar de pensar en aquellos versos de gustavo Adolfo Bécquer tan hermosos y tan tristes a la vez,


"Dios mío, qué solos                                                             
se quedan los muertos!”
          ...........
¿Vuelve el polvo al polvo?

¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es, sin espíritu,
podredumbre y cieno?

¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
que al par nos infunde
repugnancia y duelo,
a dejar tan tristes,
tan solos los muertos

         (Rima LXXIII, fragmento)




Descansa en paz,  querida amiga, tu recuerdo siempre presente entre los tuyos y tus amigos es tan fuerte que, para nosotros, eres ya inmortal.











4 comentarios:

  1. Muchas gracias Maria Dolores ....


    Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti, Jordi, hijo mío...

    Me cuesta imaginar cómo debéis estar tanto tú como Dani, y sobre todo el papá.
    Una vez más la Vida nos ha jugado una mala pasada, pero esta vez creo que es demasiado.
    Tú eres una persona extraordinariamente sensible, la mamá lo sabía, y verte sufrir por la incomprensión de tanta vulgaridad viviente la hacía quererte con más desesperación, si cabe.
    Dani y tú habéis sido lo mejor para ella, aunque, a veces, no sepamos demostrarlo. Y su Leo, también.
    Sé que espera una temporada muy dura, pero por la bondad y sinceridad que se aunaban en su persona, en Lola, mi querida amiga, debéis los tres, en honor a ella, luchar para salir de lo que ahora parece un pozo sin fondo.
    La familia sin la mamá, el apoyo esencial, de la mesa, se tambaleará. Lo sé. Nada ni nadie puede sustituir a esta gran esposa y madre, y sobre todo, buema persona. Sólo queda sacar fuerzas de flaqueza, y con su perenne recuerdo, intentar que la vida siga.
    Os tengo presente a los tres en mi corazón. Podéis y debéis contar conmigo en aquello que, por vosotros, pueda hacer; aunque de momento sea sólo como paño de lágrimas.

    Jordi, te quiero. Os quiero a los tres. Y Lola está conmigo, no la puedo olvidar.
    Un abrazo muy fuerte.

    ResponderEliminar
  3. No te preocupes que todos sabemos que estas ahí ..

    Pronto hablamos.

    Y otra vez gracias :-*

    ResponderEliminar