miércoles, 8 de diciembre de 2010

INFORME PISA Y VARGAS LLOSA

Hay ocasiones en que hechos que parecen opuestos se producen a la vez, y en un principio nos  producen desasosiego, pero, al reflexionar sobre ellos, vemos que pueden complementarse en tanto que uno nos puede ayudar a solucionar el otro.


El informe PISA no deja a España  demasiado bien en el tema de la Educación; seguimos a doce puntos de la media de la OCDE en este tema tan importante. Nuestros jóvenes tienen una muy deficiente comprensión lectora y una enorme dificultad a la hora de expresarse. Y cuando se trata de la manifestación escrita estamos en el caos profundo.
Ha habido, además, una comparativa con Finlandia, donde la juventud sí parece estar concienciada de lo importante que es la educación, incluso los más avezados ayudan a aquellos que sus capacidades no están en los primeros lugares. Y, al valorarse la Educación, son valorados socialmente los transmisores del saber: los profesores, que gozan de un merecido prestigio. Nada que ver con nuestro país.
Y es que cuando hablamos de Educación lo hacemos en el sentido más amplio que podamos dar a este término. Se incluyen aquí los valores de respeto, las ansias por saber, el deseo de entender con exactitud los garabatos escritos, la necesidad de saber expresar nuestros pensamientos y emociones con claridad y precisión. El querer estar enterados de lo que sucede a nuestro alrededor y en el mundo entero, a ser posible. Todo ello puede resumirse en una gran palabra: Cultura.

Y frente a la noticia, no de buen augurio, conocida hoy, tenemos como elemento frontalmente opuesto el discurso de Mario Vargas Llosa, en Estocolmo, por la concesión que merecidamente se le hecho del Premio Nobel de Literatura 2010. Este discurso, titulado Elogio de la lectura y la ficción, de apenas doce hojas de extensión es una maravilla en el reconocimiento y la necesidad de la lectura como elemento esencial para vivir de verdad, no vegetar; el estímulo de la imaginación crea la necesidad del compromiso social. Se empieza escribiendo acerca de lo que desearíamos en relación a una historia fabulada y acabamos necesitando transformar todo aquello que vemos como injusto, dictatorial, ausente de libertad. Porque es el conocimiento y la expresión del mismo lo que nos hace libres y humanos; lo que ayuda a comunicarnos con los demás. De la comunicación surge la civilización. Es lo que nos impide mantenernos en el solipsismo y en el "todo da igual".
Nos dice Vargas Llosa maravillosamente explicitado en su discurso cómo la lectura nos ayuda a no sentirnos solos, a superar los momentos de angustia, aquellos tan difíciles que pueden llegar a aterrarnos. Gracias a la lectura, a la literatura, obtenemos fuerzas que consolidan nuestras almas y nos ayudan a buscar los caminos distintos que llenen nuestras vidas, que nos impelen, a la vez, a la ayuda contra la miseria y la injusticia que la ignorancia puede consolidar en líder al dictador-criminal-tirano-asesino. "Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera  saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor"..."Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión" (Dos de los fragmentos de este precioso discurso)
Decía Àngels Barceló que el texto de Vargas Llosa debería ser de obligada lectura y análisis entre los estudiantes, dirigida y ayudada por el profesor. Y es verdad.
Además de encerrar una belleza extraordinaria, es toda una lección de Educación y amor por el saber, que comienza a través de la lectura y continúa con la escritura como camino hacia la libertad plena.
Son las palabras de Vargas Llosa una preciosa lección a seguir en pro de la Cultura, y un avance en el procedimiento a secundar para que nuestra juventud supere estas deficiencias en que están inmóvilmente metidos y anulados como seres intrínsicamente humanos. 

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